Sofocos en la menopausia: por qué ocurren, cuánto duran y cómo aliviarlos

Mujer de pelo corto y blusa rosa sentada en un sofá con un abanico abierto y un vaso de agua al lado. Titular: Sofocos en la menopausia.

Los sofocos en la menopausia son uno de los síntomas más característicos de esta etapa y, al mismo tiempo, uno de los más desconcertantes. Aparecen de forma repentina, generan una sensación intensa de calor y, en muchos casos, alteran el descanso, el estado de ánimo y la calidad de vida.

No todas las mujeres los viven igual: algunas apenas los perciben y otras los sufren varias veces al día durante años. Esta variabilidad tiene una base fisiológica, porque los sofocos no dependen solo de la caída de estrógenos, sino de cómo responde el sistema nervioso central a ese cambio hormonal.

En esta guía verás qué son los sofocos y cómo se sienten, por qué ocurren, cuánto duran, qué los desencadena, qué otras causas pueden producirlos y, sobre todo, qué tratamientos y remedios tienen evidencia real y cuáles no, según las recomendaciones de la Menopause Society (antes North American Menopause Society, NAMS).

Este artículo es divulgativo. Los tratamientos farmacológicos, incluida la terapia hormonal, requieren valoración y prescripción médica.

Qué son los sofocos y por qué ocurren

Los sofocos son episodios de sensación súbita de calor que suelen empezar en el pecho, el cuello o la cara y extenderse por la parte superior del cuerpo, acompañados de enrojecimiento de la piel y, a menudo, sudoración. Desde el punto de vista clínico forman parte de los llamados síntomas vasomotores, junto con los sudores nocturnos.

Cómo son los sofocos de la menopausia

Muchas mujeres los describen como una oleada de calor que sube hacia la cabeza. Pueden acompañarse de:

  • Enrojecimiento de cara, cuello y pecho
  • Sudoración, a veces intensa
  • Palpitaciones o sensación de ansiedad durante el episodio
  • Escalofríos al terminar, cuando el cuerpo se ha enfriado

Cada episodio suele durar desde unos segundos hasta varios minutos. Lo que más afecta a la calidad de vida no es un sofoco aislado, sino su repetición a lo largo del día y de la noche.

Por qué ocurren: el hipotálamo y la termorregulación

El origen está en el hipotálamo, la región del cerebro que regula la temperatura corporal. En condiciones normales, el organismo tolera pequeñas variaciones de temperatura sin reaccionar. Durante la transición a la menopausia, la bajada y las fluctuaciones de los estrógenos alteran ese sistema y estrechan el margen de tolerancia.

En ese contexto cobran protagonismo unas neuronas hipotalámicas que usan la neuroquinina B como mensajero. Cuando pierden el freno que ejercían los estrógenos, se vuelven hiperactivas y un cambio mínimo de temperatura basta para que el cerebro «crea» que el cuerpo está sobrecalentado. La respuesta es inmediata: vasodilatación en la piel y sudor para perder calor. Por eso los sofocos no son un exceso de calor real, sino una respuesta desproporcionada del termostato del cuerpo. Este mecanismo es, además, la diana de los fármacos no hormonales más recientes.

Comparación de un margen habitual de tolerancia térmica con otro estrechado, donde una variación pequeña activa la respuesta de sofoco con sudor y vasodilatación.

Sofocos diurnos y sudores nocturnos

El mecanismo es el mismo; cambia el momento. Durante el día se perciben como oleadas de calor con enrojecimiento. Por la noche se traducen en sudores nocturnos, que despiertan, obligan a cambiarse de ropa y fragmentan el sueño. Ese mal descanso acumulado es uno de los factores que más influyen en el cansancio, la irritabilidad y la sensación de no rendir.

Intensidad y frecuencia

En los ensayos clínicos se suelen clasificar así:

IntensidadCómo se manifiesta
LeveSensación de calor sin sudoración
ModeradoCalor con sudoración, pero permite seguir con la actividad
IntensoCalor y sudoración que obligan a interrumpir lo que se está haciendo

La frecuencia también varía mucho: desde episodios ocasionales hasta varios cada hora en los casos más intensos. No hay una cifra «normal»: lo relevante es cuánto afectan al sueño, al trabajo y al bienestar.

Cuánto duran los sofocos de la menopausia

Es una de las preguntas más frecuentes, y la respuesta es que suelen durar más de lo que se cree: no son un episodio de unos meses, sino un síntoma que puede acompañar durante años.

Duración media: unos 7 años

En el estudio SWAN, que siguió a más de 1.400 mujeres estadounidenses con sofocos frecuentes, la duración total media de los síntomas vasomotores fue de 7,4 años. En las mujeres que empezaron a tenerlos antes de la menopausia o al inicio de la perimenopausia, la duración superó los 11,8 años (1).

La variabilidad fue grande: las mujeres afroamericanas los tuvieron durante más tiempo y las de origen japonés y chino, durante menos. Además, la duración fue mayor en quienes empezaron a una edad más temprana y en quienes presentaban más estrés percibido, más sensibilidad a los síntomas, ansiedad o síntomas depresivos (1).

Cuándo empiezan

Suelen comenzar en la perimenopausia, cuando todavía hay reglas aunque ya sean irregulares. No dependen solo de la ausencia de estrógenos, sino de sus fluctuaciones, que en esta fase son muy marcadas. Por eso algunas mujeres notan sofocos antes de la regla o durante esos días, cuando los estrógenos bajan. Explicamos las fases en nuestra guía de perimenopausia y menopausia.

Cuándo acaban

En la mayoría de las mujeres disminuyen en intensidad y frecuencia con el tiempo, a lo largo de la posmenopausia. En una parte de ellas, sin embargo, persisten más de una década (1). Si siguen siendo intensos años después de la última regla, merece la pena hablarlo con el médico: hay tratamientos eficaces.

Qué desencadena los sofocos

Aunque la base es hormonal, algunos factores pueden precipitar un episodio en mujeres predispuestas. Identificarlos ayuda a entender el síntoma, aunque conviene ser realistas: la Menopause Society concluye que evitar desencadenantes no ha demostrado reducir los sofocos de forma consistente como tratamiento (2). Sirve, sobre todo, para ganar comodidad en el día a día.

Alimentos y bebidas

Las bebidas calientes, el alcohol, la cafeína y las comidas picantes son los desencadenantes que más se describen, porque favorecen la vasodilatación o activan el sistema nervioso. Algunas mujeres notan también sofocos después de comer, sobre todo tras comidas copiosas. La respuesta es muy individual: si observas una relación clara, ajustar ese hábito puede ayudarte, sin necesidad de eliminar alimentos de forma sistemática.

Hábitos y entorno

Los ambientes calurosos, la ropa gruesa, el estrés agudo o una mala noche de sueño pueden adelantar o intensificar un episodio. El estrés mantenido, además, se asoció a sofocos de mayor duración en el estudio SWAN (1). Si quieres entender cómo influye, lo explicamos en nuestra guía del cortisol.

Medicamentos

Algunos fármacos pueden causar o empeorar los sofocos, como los tratamientos hormonales usados en cáncer de mama o de próstata y otros medicamentos con efecto sobre el sistema nervioso o vascular. Si aparecen o empeoran tras empezar un tratamiento, coméntalo con tu médico.

Sofocos sin menopausia: otras causas

Los sofocos son típicos de la menopausia, pero el síntoma no es exclusivo de ella. Pueden aparecer también con:

Sofocos en hombres

Los hombres también pueden tener sofocos, sobre todo cuando la testosterona cae de forma brusca, como ocurre con los tratamientos de bloqueo hormonal del cáncer de próstata. El descenso lento de testosterona con la edad no suele producirlos de forma tan marcada; lo explicamos en nuestra guía de la andropausia.

Sofocos y cáncer

En mujeres con cáncer de mama, los sofocos son frecuentes como efecto de tratamientos antiestrogénicos o de una menopausia inducida por quimioterapia. En estos casos la terapia hormonal suele estar contraindicada y el abordaje se basa en opciones no hormonales. Si estás en tratamiento, puede interesarte nuestra guía de alimentación durante la quimioterapia.

Consulta con tu médico si los sofocos aparecen fuera de la edad esperada o junto a fiebre, pérdida de peso sin motivo, palpitaciones intensas, diarrea o sudores nocturnos que empapan sin relación con la menopausia.

Cómo aliviar los sofocos: qué funciona según la evidencia

La Menopause Society revisó en 2023 todas las opciones no hormonales disponibles y separó con claridad lo que tiene evidencia de lo que no (2). Junto a su posicionamiento sobre la terapia hormonal (3), es la referencia más completa para decidir con criterio:

OpciónQué dice la evidencia
Terapia hormonalTratamiento más eficaz para los sofocos (3)
Fármacos no hormonales (ISRS/IRSN, gabapentina, oxibutinina, fezolinetant)Recomendados (2)
Terapia cognitivo-conductual e hipnosis clínicaRecomendadas (2)
Pérdida de pesoRecomendada (2)
Ejercicio, yoga, mindfulness, relajación, respiración pausadaNo recomendados para reducir los sofocos (2)
Evitar desencadenantes, técnicas de enfriamiento, cambios en la dietaNo recomendados como tratamiento (2)
Soja, suplementos y plantas, acupunturaNo recomendados (2)

Que una opción no esté recomendada para los sofocos no significa que no tenga valor: el ejercicio, por ejemplo, es imprescindible en esta etapa por otras razones. Significa que no hay pruebas suficientes de que reduzca la frecuencia o la intensidad de los sofocos.

Terapia hormonal

La terapia hormonal es el tratamiento más eficaz para los sofocos. En mujeres menores de 60 años o con menos de 10 años desde la menopausia y sin contraindicaciones, el balance entre beneficios y riesgos es favorable para tratar síntomas vasomotores molestos (3). La decisión debe ser individualizada y revisarse periódicamente con el médico.

Tratamientos no hormonales con receta

Cuando la terapia hormonal no está indicada o no se desea, hay alternativas eficaces: algunos antidepresivos (ISRS e IRSN) en dosis bajas, la gabapentina, la oxibutinina y el fezolinetant, el primer fármaco que actúa directamente sobre las neuronas del hipotálamo implicadas en los sofocos (2).

El fezolinetant está autorizado en Europa para los sofocos moderados o intensos de la menopausia. La Agencia Española de Medicamentos recomienda hacer análisis de función hepática antes de empezarlo y cada mes durante los tres primeros meses, por el riesgo de daño hepático (4).

Terapia cognitivo-conductual e hipnosis clínica

Son las dos intervenciones psicológicas recomendadas (2). No eliminan la causa hormonal, pero reducen cuánto molestan los sofocos y cómo interfieren en el sueño y la vida diaria, y la hipnosis clínica ha mostrado también reducir su frecuencia.

Pérdida de peso

En mujeres con sobrepeso, perder peso se incluye entre las opciones recomendadas (2). Además mejora la salud metabólica, que en esta etapa suele complicarse; lo explicamos en por qué se engorda en la menopausia.

Ejercicio: imprescindible, aunque no por los sofocos

La evidencia no demuestra que el ejercicio reduzca los sofocos (2). Sin embargo, el entrenamiento de fuerza es fundamental en la menopausia para frenar la pérdida de masa muscular y ósea, mejorar la composición corporal y la calidad del sueño. Te contamos cómo hacerlo en entrenamiento de fuerza en la menopausia.

Qué hacer cuando viene un sofoco

Las medidas prácticas no reducen el número de sofocos (2), pero sí la incomodidad del momento:

  • Vestir en capas de tejidos ligeros para poder quitarte ropa
  • Tener a mano un abanico o ventilador y agua fresca
  • Mantener las estancias bien ventiladas
  • Respirar de forma lenta durante el episodio si te ayuda a sentirte en control
Un abanico y agua fresca pueden dar más comodidad durante un sofoco; para reducir la frecuencia de los episodios conviene consultar opciones con evidencia.

Sueño y sudores nocturnos

Un dormitorio fresco, ropa de cama transpirable, horarios regulares y evitar alcohol y cenas copiosas por la noche ayudan a dormir mejor pese a los sudores nocturnos. Si el sueño se resiente de forma continuada, es un motivo claro para consultar.

Remedios naturales, suplementos e infusiones: qué dice la evidencia

El interés por los remedios «naturales» para los sofocos es enorme, pero la evidencia es limitada. La Menopause Society no recomienda los suplementos ni las plantas medicinales para tratarlos (2). Esto no quiere decir que ninguna mujer note mejoría, sino que los estudios no muestran un efecto claro y consistente.

Comparación de la atención clínica de los sofocos con la evidencia inconsistente sobre suplementos

Isoflavonas de soja

Son los fitoestrógenos más estudiados. Algunos estudios muestran reducciones pequeñas en la frecuencia de los sofocos, pero los resultados son inconsistentes y el posicionamiento de 2023 no las recomienda (2). Incluir soja y legumbres en una dieta variada es compatible con una alimentación saludable, pero no conviene esperar de los suplementos un efecto terapéutico.

Cimicífuga (black cohosh)

Es una de las plantas más vendidas para la menopausia. Los resultados sobre los sofocos no son consistentes, no está recomendada (2) y se han descrito casos de daño hepático, por lo que no debe tomarse sin supervisión.

Trébol rojo, maca, onagra e infusiones

El trébol rojo contiene isoflavonas similares a las de la soja y comparte sus limitaciones. La maca, el aceite de onagra y las infusiones que se promocionan para los sofocos, como la salvia, no han demostrado un efecto claro (2). Las infusiones pueden formar parte de una rutina agradable, pero no son un tratamiento.

Vitaminas, omega-3 y magnesio

No hay evidencia suficiente para recomendar la vitamina E, los omega-3 ni el magnesio para reducir los sofocos. Tampoco la tienen los adaptógenos; lo analizamos en nuestra guía de adaptógenos.

Yoga, mindfulness y acupuntura

Pueden mejorar el bienestar, el estrés o el sueño, pero no han demostrado reducir los sofocos y no se recomiendan con ese fin (2).

Desconfía de los productos que combinan muchos ingredientes en dosis no estandarizadas o que prometen «acabar con los sofocos». Además de no tener eficacia demostrada, pueden retrasar el acceso a tratamientos que sí funcionan.

Cuándo acudir al médico por los sofocos

Los sofocos forman parte de un proceso fisiológico, pero no hay que resignarse a ellos. Conviene consultar cuando:

  • Son frecuentes o intensos, o interfieren con el sueño, el trabajo o el bienestar
  • Aparecen antes de los 40 años o fuera del contexto de la menopausia
  • Se acompañan de fiebre, pérdida de peso, palpitaciones intensas u otros síntomas que no encajan
  • Aparecen o empeoran tras empezar un tratamiento
  • Quieres valorar la terapia hormonal u otros fármacos

Con una valoración individual es posible elegir el tratamiento que mejor encaja con tu historia clínica, tus preferencias y la intensidad de los síntomas.

Si quieres aprender a acompañar a las mujeres en esta etapa con rigor, el Máster en Entrenamiento, Nutrición y Salud de la Mujer de ENFAF integra fisiología, evidencia científica y aplicación práctica en cada etapa del ciclo vital femenino.

Preguntas frecuentes sobre los sofocos

¿Cómo saber si los sofocos son por la menopausia?

Suelen aparecer a partir de los 40-45 años, junto a cambios en la regla (ciclos irregulares, más cortos o más largos) y otros síntomas como alteraciones del sueño. Si aparecen antes de los 40, sin cambios en la regla o con otros síntomas, conviene descartar otras causas con el médico.

¿Qué es lo mejor para los sofocos de la menopausia?

El tratamiento más eficaz es la terapia hormonal, cuando está indicada (3). Si no lo está, hay fármacos no hormonales eficaces, y la terapia cognitivo-conductual, la hipnosis clínica y la pérdida de peso también cuentan con evidencia (2).

¿Cuánto tiempo duran los sofocos de la menopausia?

De media, unos 7 años, y más de 11 cuando empiezan pronto en la perimenopausia (1). Aun así, la duración varía mucho entre mujeres.

¿Qué hacer cuando vienen los sofocos?

En el momento, quitarte una capa de ropa, ventilar, usar un abanico o beber agua fresca ayuda a pasar el episodio con menos incomodidad. Para reducir su frecuencia hay que valorar los tratamientos con evidencia.

¿Qué pastillas son buenas para los sofocos?

Las que tienen evidencia son las de receta: terapia hormonal y fármacos no hormonales como algunos ISRS o IRSN, gabapentina, oxibutinina o fezolinetant (2, 3). Los suplementos «naturales» no han demostrado un efecto claro (2).

¿A qué edad es normal tener sofocos?

Lo más habitual es entre los 45 y los 55 años, coincidiendo con la perimenopausia y los primeros años de la posmenopausia, aunque pueden empezar antes.

¿Cuántos sofocos al día son normales?

No hay una cifra normal: algunas mujeres tienen episodios ocasionales y otras, varios cada hora. Lo relevante es cuánto afectan a tu descanso y a tu calidad de vida.

¿Los sofocos de la menopausia adelgazan?

No. Aunque cada episodio implica un pequeño gasto de energía, no tiene un efecto relevante sobre el peso. De hecho, en la menopausia es más frecuente ganar grasa abdominal que perderla.

¿Qué diferencia hay entre sofocos y sudores nocturnos?

Tienen el mismo mecanismo. Los sofocos se perciben sobre todo durante el día como oleadas de calor; los sudores nocturnos son su manifestación durante el sueño y pueden despertar y fragmentar el descanso.

¿Cómo quitar los sofocos de forma natural?

No hay remedios naturales con eficacia demostrada para eliminarlos (2). Lo que sí ayuda es perder peso si hay sobrepeso, la terapia cognitivo-conductual y las medidas de comodidad en el momento del sofoco. Si son intensos, consulta: existen tratamientos eficaces.

Publicación revisada por:

Dra. Rut López Osca

Dra. Rut López Osca

Doctora en Ciencias del Deporte, especializada en ejercicio, envejecimiento y salud cardiovascular con enfoque en salud femenina.

Referencias bibliográficas

  1. Avis NE, Crawford SL, Greendale G, Bromberger JT, Everson-Rose SA, Gold EB, et al. Duration of menopausal vasomotor symptoms over the menopause transition. JAMA Intern Med. 2015;175(4):531-539. doi:10.1001/jamainternmed.2014.8063 https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2014.8063
  2. The 2023 Nonhormone Therapy Position Statement of The North American Menopause Society Advisory Panel. The 2023 nonhormone therapy position statement of The North American Menopause Society. Menopause. 2023;30(6):573-590. doi:10.1097/GME.0000000000002200 https://doi.org/10.1097/GME.0000000000002200
  3. The 2022 Hormone Therapy Position Statement of The North American Menopause Society Advisory Panel. The 2022 hormone therapy position statement of The North American Menopause Society. Menopause. 2022;29(7):767-794. doi:10.1097/GME.0000000000002028 https://doi.org/10.1097/GME.0000000000002028
  4. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Fezolinetant (▼Veoza): nuevas recomendaciones para prevenir el daño hepático. Nota informativa MUH (FV), 06/2024. 2 de diciembre de 2024. https://www.aemps.gob.es/informa/fezolinetant-veoza-nuevas-recomendaciones-para-prevenir-el-dano-hepatico/
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