Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP): qué es, síntomas y cómo tratarlo sin anticonceptivos

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Si tu regla aparece cuando le da la gana, te cuesta perder grasa pese a hacer las cosas bien, sufres acné persistente o has notado vello en zonas inusuales, y la única respuesta que te han dado es “tómate la píldora”, es muy probable que estés tapando un problema mucho más complejo: el síndrome de ovario poliquístico (SOP).

El SOP es el trastorno endocrino más frecuente en mujeres en edad fértil y, sin embargo, sigue siendo de los peor entendidos y peor abordados. La medicación enmascara los síntomas, pero rara vez actúa sobre la raíz: el desequilibrio hormonal y la resistencia a la insulina.

En esta guía vas a entender qué es exactamente el SOP, cómo se diagnostica según los criterios oficiales y, sobre todo, qué herramientas respaldadas por evidencia científica funcionan de verdad para mejorar el cuadro desde la base: alimentación, entrenamiento y suplementación.

Qué es el síndrome de ovario poliquístico (SOP)

El síndrome de ovario poliquístico es el trastorno endocrino más común en mujeres en edad reproductiva y afecta aproximadamente al 10% de la población femenina, según la revisión sistemática y metaanálisis de Bozdag y colaboradores (1).

Aunque el nombre induce a confusión, el SOP no se debe necesariamente a la presencia de quistes en los ovarios. Se trata de un cuadro complejo que combina alteraciones hormonales, metabólicas y reproductivas. De hecho, hay mujeres diagnosticadas que no presentan morfología ovárica poliquística en la ecografía, y otras con folículos múltiples que no cumplen criterios de SOP.

Las consecuencias van mucho más allá del ciclo menstrual. El SOP se asocia a mayor riesgo de resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, dislipemia, infertilidad, ansiedad, depresión y enfermedad cardiovascular a largo plazo, lo que justifica abordarlo con la profundidad que merece y no como un “problema de regla”.

Por qué se produce el SOP: causas hormonales y metabólicas

El SOP se origina por un desequilibrio hormonal que provoca un exceso de andrógenos (hormonas tradicionalmente consideradas masculinas, también presentes en mujeres) y altera el ciclo menstrual. Su origen es multifactorial: hay un componente genético, ambiental y metabólico.

Para entender por qué aparece el cuadro conviene conocer dos hormonas clave del eje reproductivo:

  • FSH (hormona foliculoestimulante): estimula el crecimiento y la maduración de los folículos ováricos.
  • LH (hormona luteinizante): participa en la fase final del ciclo, desencadenando la ovulación y estimulando la producción hormonal en el ovario.

En mujeres con SOP, la LH se eleva de forma sostenida, lo que estimula a las células de la teca ovárica a producir más andrógenos. La FSH, en cambio, no alcanza niveles suficientes para que los folículos completen su maduración. El resultado es un ambiente hormonal disfuncional.

Hiperandrogenismo: el exceso de andrógenos

Como consecuencia de ese desequilibrio entre LH y FSH, aumenta la producción ovárica de andrógenos como la testosterona y la androstenediona. Esta condición, conocida como hiperandrogenismo, es uno de los pilares clínicos del SOP.

Sus manifestaciones más frecuentes son acné de tipo hormonal (mandíbula, mentón, espalda), aumento de vello corporal en zonas atípicas (hirsutismo) y caída de cabello con patrón androgénico.

Resistencia a la insulina: el motor metabólico del SOP

El hiperandrogenismo se ve potenciado a su vez por la resistencia a la insulina, presente en aproximadamente el 50-70% de mujeres con SOP, según Sirmans y Pate (2). Es una relación bidireccional: la resistencia a la insulina agrava el hiperandrogenismo y este, a su vez, dificulta la sensibilidad a la insulina.

Cuando la insulina permanece elevada en sangre, ocurren dos cosas:

  • Estimula directamente las células ováricas para que produzcan más andrógenos.
  • Facilita el almacenamiento de grasa, especialmente abdominal, y dificulta la pérdida de peso.

De ahí que muchas mujeres con SOP describan que “hacen todo bien” pero no consiguen progresar en composición corporal. No es falta de disciplina: es un entorno metabólico que juega en contra. Si quieres profundizar en este punto concreto, te resultará útil esta guía sobre cómo perder grasa abdominal de forma sostenible.

Por qué el SOP provoca reglas irregulares

El SOP interfiere directamente en el proceso de ovulación. El exceso de andrógenos y el desequilibrio entre LH y FSH impiden que los folículos maduren y liberen el óvulo. Como consecuencia, los folículos se acumulan en el ovario sin ovular, y aparece la anovulación.

Esa ausencia o irregularidad ovulatoria se traduce en los síntomas que muchas mujeres reconocen: ciclos largos o impredecibles, sangrados que no llegan, periodos que duran demasiado o que apenas aparecen. Es una señal de que algo, en el plano hormonal, no está fluyendo como debería.

Conviene matizar algo importante: tener una regla irregular no equivale, por sí solo, a tener SOP. Existen otras causas que pueden alterar el ciclo, como la amenorrea hipotalámica funcional, los trastornos tiroideos o la hiperprolactinemia. Por eso el diagnóstico se basa en criterios clínicos concretos.

Cómo saber si tengo SOP: síntomas y criterios diagnósticos

Para diagnosticar el SOP, la evidencia científica utiliza desde 2003 los criterios de Rotterdam, establecidos por el grupo de consenso ESHRE/ASRM (3) y revisados en 2018 con las nuevas recomendaciones internacionales.

Para un diagnóstico de SOP, deben cumplirse al menos dos de estos tres criterios, y haber descartado otras causas posibles (como hiperplasia suprarrenal, disfunción tiroidea, hiperprolactinemia o síndrome de Cushing).

Hiperandrogenismo clínico o bioquímico

Es el primero de los tres criterios. Puede valorarse por dos vías complementarias.

A nivel bioquímico, mediante análisis de sangre que evalúan los niveles de testosterona total, testosterona libre e índice de andrógenos libres, comparándolos con los rangos de referencia para mujeres.

A nivel clínico, mediante la presencia de signos visibles asociados al exceso de andrógenos:

  • Acné persistente, especialmente en mandíbula, mentón y espalda
  • Hirsutismo: vello terminal en zonas como labio superior, mentón, pecho, abdomen o espalda baja
  • Alopecia con patrón androgénico (entradas o pérdida de densidad en la coronilla)

Disfunción ovulatoria: oligo-anovulación

Es el segundo criterio y se refiere a las alteraciones en la ovulación, que se manifiestan en el ciclo menstrual:

  • Ciclos con una duración superior a 35 días o inferior a 21
  • Menos de 8 menstruaciones al año
  • Amenorrea (ausencia de regla) durante varios meses consecutivos

Morfología de ovario poliquístico en ecografía

El tercer criterio se valora mediante ecografía transvaginal. Tradicionalmente se han considerado positivos los ovarios con 12 o más folículos de 2-9 mm de diámetro o un volumen ovárico superior a 10 ml. Las guías clínicas actuales han actualizado estos umbrales en función del tipo de transductor utilizado, y han propuesto la hormona antimülleriana (AMH) como marcador alternativo en algunos contextos (4).

Si reconoces dos o más de estos criterios en tu caso, el siguiente paso es acudir a un ginecólogo o endocrinólogo que pueda evaluarte de forma completa. Cumplir uno solo no implica padecer SOP, y otros cuadros pueden presentar síntomas similares.

Si quieres profundizar en el enfoque clínico y formativo, Lucía Aguado, profesora de ENFAF y experta en nutrición y fisiología femenina, lo explica con claridad en este vídeo: El motivo por el que no pierdes peso y tienes una menstruación irregular (y su solución).

La píldora anticonceptiva en el SOP: por qué no es la solución de fondo

El tratamiento más prescrito ante un diagnóstico de SOP suele ser el anticonceptivo hormonal combinado. Tiene su razón de ser en determinados contextos clínicos, pero es importante entender qué hace —y qué no hace— en el organismo de una mujer con este síndrome.

Cómo actúa la píldora sobre los síntomas del SOP

Cuando una mujer toma la píldora anticonceptiva, su cuerpo deja de producir el ciclo hormonal natural y pasa a recibir hormonas exógenas (estrógenos y progestágenos sintéticos). El sistema endocrino interpreta que la ovulación ya ha ocurrido, así que se apaga el eje hormonal natural y se bloquea la ovulación.

El sangrado mensual que aparece durante la semana de descanso no es una menstruación real, sino un sangrado por deprivación: una respuesta a la retirada brusca de hormonas, no a un ciclo ovulatorio.

En cuanto a sus efectos sobre los síntomas androgénicos, la revisión sistemática y metaanálisis de Zimmerman y colaboradores (5) confirma que los anticonceptivos orales combinados reducen los niveles de testosterona libre y total. Esto explica por qué mejoran de forma rápida el acné, el hirsutismo y la caída de cabello en muchas mujeres.

Por qué la píldora no aborda las causas del SOP

El problema es que el efecto de la píldora se limita al tiempo que se está tomando. Una vez retirada, el cuadro hormonal y metabólico subyacente vuelve a expresarse, y en ocasiones lo hace con más fuerza por el llamado “efecto rebote”.

La píldora no actúa sobre las causas profundas del SOP:

  • No corrige el desequilibrio del eje LH-FSH
  • No mejora la resistencia a la insulina
  • No restaura la ovulación natural
  • No modifica el riesgo metabólico a largo plazo

Es más, el estudio de Korytkowski y colaboradores (6) sugiere que el tratamiento con anticonceptivos orales en mujeres con SOP puede empeorar la sensibilidad a la insulina, lo que puede ser contraproducente en perfiles con tendencia a resistencia insulínica.

Por otro lado, el entorno hormonal artificial puede asociarse a efectos secundarios variables: alteraciones del estado de ánimo, fatiga, retención de líquidos, cambios en la libido o variaciones en la composición corporal. No todas las mujeres los experimentan, pero merece la pena conocerlos.

Esto no significa que la píldora sea “mala” ni que esté contraindicada en SOP. Significa que es una herramienta sintomática, no etiológica. Puede tener sentido en determinados contextos clínicos, pero rara vez debería ser la única estrategia, y desde luego no lo es si el objetivo es mejorar la salud hormonal y metabólica a largo plazo.

Cómo tratar el SOP sin anticonceptivos: estrategia basada en evidencia

Las guías internacionales son claras: la modificación del estilo de vida es el tratamiento de primera línea en el SOP. Eso incluye tres pilares con respaldo científico sólido: alimentación, ejercicio físico y, en algunos casos, suplementación.

Estas estrategias no sustituyen el seguimiento médico: lo complementan. Un abordaje integral debería contar con un equipo formado por ginecólogo, endocrinólogo, dietista-nutricionista y entrenador especializado en salud femenina.

Alimentación para el SOP: cómo debes comer si tienes ovario poliquístico

El objetivo nutricional principal en el SOP es mejorar la sensibilidad a la insulina. Como la resistencia insulínica es uno de los motores del cuadro, mantener glucemias estables a lo largo del día reduce el estímulo sobre los ovarios y disminuye los síntomas asociados.

Eso se traduce, en la práctica, en priorizar carbohidratos de bajo índice glucémico, asegurar suficiente proteína y fibra, y limitar los productos ultraprocesados.

El estudio de Marsh y colaboradores (7) comparó una dieta de bajo índice glucémico con una dieta saludable convencional en mujeres premenopáusicas con sobrepeso y SOP. La dieta de bajo IG mejoró la respuesta a la glucosa y la regularidad del ciclo menstrual de forma significativa, manteniendo aporte calórico equivalente.

Atención: no se trata de eliminar los carbohidratos. Las dietas muy bajas en carbohidratos mantenidas en el tiempo pueden alterar el eje hormonal femenino, especialmente en mujeres deportistas, y generar problemas adicionales. Se trata de elegir bien.

Carbohidratos a priorizar si tienes SOP

Los más interesantes son los de bajo índice glucémico y alta densidad nutricional:

  • Granos enteros: avena, arroz integral, pasta integral, quinoa, centeno, espelta
  • Tubérculos: patata cocida y enfriada (mejora el almidón resistente), boniato
  • Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, judías, edamame
  • Fruta entera: especialmente frutos rojos, manzana, pera, kiwi y cítricos
  • Verduras y hortalizas: sin restricción

Combinarlos siempre con proteínas y grasas saludables reduce aún más su impacto glucémico.

Carbohidratos a limitar si tienes SOP

Conviene reducir la presencia de carbohidratos refinados y productos con azúcares añadidos, que provocan picos rápidos de glucosa e insulina:

  • Harinas refinadas (pan blanco, pasta blanca, arroz blanco, copos de maíz)
  • Productos ultraprocesados (bollería, galletas, pasteles)
  • Bebidas azucaradas y zumos comerciales
  • Azúcares libres añadidos a salsas, lácteos y derivados

Alimentos con efectos beneficiosos en el SOP

Más allá de los carbohidratos, ciertos alimentos cuentan con evidencia preliminar de efectos positivos en mujeres con SOP:

  • Menta verde (té de hierbabuena): algunos estudios sugieren que puede ayudar a reducir la testosterona libre y mejorar el hirsutismo cuando se consume con regularidad.
  • Aguacate y frutos secos: aportan grasas monoinsaturadas y fibra que limitan los picos de glucosa, modulan la inflamación y aumentan la saciedad.
  • Crucíferas (brócoli, coliflor, kale): contienen indol-3-carbinol y sulforafano, compuestos que apoyan el metabolismo hepático de los estrógenos.
  • Semillas de lino: ricas en lignanos y omega-3, con efecto antiinflamatorio y posible modulación de andrógenos libres.
  • Pescado azul: aporta omega-3 (EPA y DHA), con efecto antiinflamatorio sistémico.

Si quieres profundizar en este enfoque, te puede interesar esta lectura sobre nutrición en la mujer: claves para una alimentación saludable.

Ejercicio físico para el SOP: por qué el entrenamiento de fuerza es clave

Cualquier actividad física aporta beneficios en el SOP, pero la evidencia coincide en que el entrenamiento de fuerza es la herramienta más rentable a medio y largo plazo. La razón es metabólica.

El músculo es el principal tejido captador de glucosa del organismo. A mayor masa muscular y mayor estímulo de fuerza, más eficiente se vuelve el cuerpo utilizando la glucosa circulante, lo que reduce la insulina necesaria para mantener glucemias estables. Esto mejora directamente la resistencia a la insulina, motor del SOP.

Las revisiones sistemáticas de Patten y colaboradores (8) y de Shele y colaboradores (9) demuestran que tanto el entrenamiento de fuerza como el cardiovascular mejoran los marcadores cardiometabólicos (composición corporal, presión arterial, control glucémico) y modulan favorablemente el perfil hormonal en mujeres con SOP.

El cardio sigue siendo útil, pero el entrenamiento de fuerza es el que más impacto tiene sobre la masa muscular y la sensibilidad a la insulina, especialmente cuando se mantiene en el tiempo y se combina con sobrecarga progresiva. Una recomendación realista sería al menos dos o tres sesiones semanales de fuerza, complementadas con actividad cardiovascular moderada.

Si nunca has entrenado fuerza o quieres estructurar bien tu rutina, te servirá esta guía sobre entrenamiento de fuerza en mujeres, así como el artículo dedicado a cómo deberían entrenar las mujeres según la ciencia.

Suplementación en el SOP: qué tiene evidencia y qué no

La suplementación nunca sustituye a la alimentación ni al entrenamiento. Su papel es complementario y específico, y siempre debería estar pautada por un profesional que valore el caso individual. Dicho esto, hay varios suplementos con evidencia sólida en el contexto del SOP.

Inositol

El inositol —especialmente la combinación de mio-inositol y D-chiro-inositol en proporción 40:1— es uno de los suplementos con más evidencia en SOP. Actúa como segundo mensajero de la insulina y mejora la señalización insulínica en el ovario.

El metaanálisis de Greff y colaboradores (10) sobre ensayos controlados aleatorizados muestra que el inositol favorece la normalización del ciclo ovulatorio en mujeres con SOP, con beneficios comparables a la metformina pero mejor tolerancia digestiva. El grupo suplementado con inositol presentó una probabilidad significativamente mayor de regular su ciclo menstrual frente al grupo control.

Vitamina D

El déficit de vitamina D es muy frecuente en mujeres con SOP. La revisión sistemática de Guo y colaboradores (11), que incluye trece ensayos controlados con un total de 824 pacientes con SOP, demuestra que la suplementación con vitamina D mejora el índice HOMA-IR (un marcador de resistencia a la insulina) y reduce los triglicéridos frente a placebo.

El beneficio es especialmente claro en mujeres con niveles bajos de 25-OH-vitamina D en sangre. Antes de suplementar conviene medir niveles plasmáticos para ajustar dosis.

Vitamina B12

La vitamina B12 no es un suplemento específico para el SOP, pero su déficit es relativamente frecuente, especialmente en dietas vegetarianas o veganas, y puede contribuir a fatiga, alteraciones cognitivas y problemas neurológicos. La guía NICE sobre déficit de B12 (12) detalla los criterios de cribado y manejo.

Adicionalmente, Kaya y colaboradores (13) observaron que las mujeres con SOP que presentaban niveles bajos de vitamina B12 mostraban una peor sensibilidad a la insulina, lo que sugiere una posible relación bidireccional entre el estado de B12 y el cuadro metabólico.

Vitamina B6

En mujeres con SOP, el síndrome premenstrual suele aparecer agravado, especialmente en su componente emocional. La vitamina B6 cuenta con evidencia preliminar para reducir los síntomas premenstruales: la revisión sistemática de Wyatt y colaboradores (14) sugiere que dosis de hasta 100 mg/día podrían ser beneficiosas en el manejo del síndrome premenstrual, aunque la calidad de la evidencia es heterogénea.

Si quieres una visión más amplia sobre el papel de la suplementación en mujeres, te interesará esta guía sobre los mejores suplementos para mujeres según la ciencia.

Preguntas frecuentes sobre el SOP

¿El síndrome de ovario poliquístico tiene cura?

El SOP no tiene una cura definitiva, pero es reversible en gran medida mediante el manejo adecuado del estilo de vida. Muchas mujeres consiguen recuperar ciclos regulares, controlar los síntomas androgénicos y normalizar marcadores metabólicos cuando trabajan de forma sostenida la alimentación, el entrenamiento y, si procede, la suplementación.

¿Es lo mismo tener ovarios poliquísticos que tener SOP?

No. La morfología de ovario poliquístico hace referencia al aspecto del ovario en la ecografía. El síndrome de ovario poliquístico es un cuadro clínico que requiere cumplir al menos dos de los tres criterios de Rotterdam. Una mujer puede tener ovarios con morfología poliquística y no tener SOP, y al revés.

¿Puedo quedarme embarazada si tengo SOP?

Sí. El SOP es una de las causas más frecuentes de infertilidad femenina por anovulación, pero la mayoría de las mujeres con SOP pueden conseguir embarazo, especialmente cuando se trabaja la sensibilidad a la insulina y se restaura la ovulación. En algunos casos se requiere apoyo médico (inductores de la ovulación o técnicas de reproducción asistida).

¿En cuánto tiempo se notan mejoras con cambios de hábitos?

Las mejoras metabólicas (energía, glucemias, composición corporal) suelen percibirse en las primeras 4-8 semanas de cambios sostenidos. La regularización del ciclo menstrual es más lenta y suele requerir al menos 3-6 meses, ya que los ciclos hormonales tienen su propia inercia.

¿Quién diagnostica el SOP?

El diagnóstico debe hacerlo un profesional médico, habitualmente un ginecólogo o endocrinólogo. La valoración suele incluir historia clínica, analítica hormonal y metabólica completa, y ecografía transvaginal. Conviene excluir otras causas de irregularidad menstrual antes de confirmar el diagnóstico.

¿Hacer ejercicio con la regla irregular puede empeorar el SOP?

El ejercicio bien planteado mejora el SOP, no lo empeora. Lo que puede agravar la situación es un volumen excesivo de cardio combinado con un déficit calórico agresivo, especialmente si se prolonga en el tiempo. Para una mujer con SOP, la mejor combinación suele ser entrenamiento de fuerza estructurado y actividad cardiovascular moderada. Si quieres entender mejor la relación entre actividad física y ciclo, te recomendamos esta lectura sobre si es bueno hacer deporte con la regla.

El SOP tiene una solución real, y rara vez está solo en la píldora

El síndrome de ovario poliquístico es una de las condiciones hormonales más frecuentes en mujeres en edad fértil y, también, una de las peor abordadas. Reducir el problema a una receta de anticonceptivos puede aliviar los síntomas visibles, pero no actúa sobre el desequilibrio hormonal ni sobre la resistencia a la insulina, que son la verdadera raíz del cuadro.

Trabajar el SOP desde la base implica actuar sobre tres pilares con evidencia sólida: una alimentación con control glucémico, un entrenamiento de fuerza estructurado que aumente la masa muscular y mejore la sensibilidad a la insulina, y una suplementación bien indicada cuando sea necesaria.

Estas estrategias no son alternativas a la medicina, son complementarias. Pero son las que actúan sobre el origen del problema y las que cambian la trayectoria a largo plazo.

Si sospechas que puedes tener SOP, el primer paso es una valoración médica completa. El segundo, no conformarte con tapar síntomas. Y el tercero, rodearte de profesionales que entiendan el cuadro en profundidad.

Especialízate en salud hormonal y entrenamiento femenino

Saber identificar y abordar un cuadro como el SOP es valioso, pero aplicarlo con rigor en consulta o en sala de entrenamiento requiere formación específica. La fisiología femenina, la salud hormonal y el entrenamiento adaptado al ciclo son áreas que la formación generalista apenas cubre.

Si quieres especializarte en este campo, en ENFAF puedes hacerlo a través del Máster en Entrenamiento, Nutrición y Salud en la Mujer, dirigido por Lucía Aguado, que aborda con profundidad las particularidades del SOP, la salud hormonal, el ciclo menstrual y la nutrición femenina aplicada.

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Referencias bibliográficas

  1. Bozdag G, Mumusoglu S, Zengin D, Karabulut E, Yildiz BO. The prevalence and phenotypic features of polycystic ovary syndrome: a systematic review and meta-analysis. Hum Reprod. 2016;31(12):2841-2855. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27664216/
  2. Sirmans SM, Pate KA. Epidemiology, diagnosis, and management of polycystic ovary syndrome. Clin Epidemiol. 2013;6:1-13. https://www.dovepress.com/epidemiology-diagnosis-and-management-of-polycystic-ovary-syndrome-peer-reviewed-fulltext-article-CLEP
  3. Rotterdam ESHRE/ASRM-Sponsored PCOS Consensus Workshop Group. Revised 2003 consensus on diagnostic criteria and long-term health risks related to polycystic ovary syndrome (PCOS). Hum Reprod. 2004;19(1):41-47. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14688154/
  4. Al Wattar BH, Fisher M, Bevington L, Talaulikar V, Davies M, Conway G, et al. Clinical practice guidelines on the diagnosis and management of polycystic ovary syndrome: a systematic review and quality assessment study. J Clin Endocrinol Metab. 2021;106(8):2436-2446. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33839790/
  5. Zimmerman Y, Eijkemans MJ, Coelingh Bennink HJ, Blankenstein MA, Fauser BC. The effect of combined oral contraception on testosterone levels in healthy women: a systematic review and meta-analysis. Hum Reprod Update. 2014;20(1):76-105. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3845679/
  6. Korytkowski MT, Mokan M, Horwitz MJ, Berga SL. Metabolic effects of oral contraceptives in women with polycystic ovary syndrome. J Clin Endocrinol Metab. 1995;80(11):3327-3334. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7593446/
  7. Marsh KA, Steinbeck KS, Atkinson FS, Petocz P, Brand-Miller JC. Effect of a low glycemic index compared with a conventional healthy diet on polycystic ovary syndrome. Am J Clin Nutr. 2010;92(1):83-92. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20484445/
  8. Patten RK, Boyle RA, Moholdt T, Kiel I, Hopkins WG, Harrison CL, et al. Exercise interventions in polycystic ovary syndrome: a systematic review and meta-analysis. Front Physiol. 2020;11:606. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32733258/
  9. Shele G, Genkil J, Speelman D. A systematic review of the effects of exercise on hormones in women with polycystic ovary syndrome. J Funct Morphol Kinesiol. 2020;5(2):35. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33467251/
  10. Greff D, Juhász AE, Váncsa S, Váradi A, Sipos Z, Szinte J, et al. Inositol is an effective and safe treatment in polycystic ovary syndrome: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Reprod Biol Endocrinol. 2023;21(1):10. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36703143/
  11. Guo S, Tal R, Jiang H, Yuan T, Liu Y. Vitamin D supplementation ameliorates metabolic dysfunction in patients with PCOS: a systematic review of RCTs and insight into the underlying mechanism. Int J Endocrinol. 2020;2020:7850816. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33424968/
  12. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Vitamin B12 deficiency in over 16s: diagnosis and management [NG239]. London: NICE; 2024. https://www.nice.org.uk/guidance/ng239
  13. Kaya C, Cengiz SD, Satiroglu H. Obesity and insulin resistance associated with lower plasma vitamin B12 in PCOS. Reprod Biomed Online. 2009;19(5):721-726. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20021721/
  14. Wyatt KM, Dimmock PW, Jones PW, Shaughn O’Brien PM. Efficacy of vitamin B-6 in the treatment of premenstrual syndrome: systematic review. BMJ. 1999;318(7195):1375-1381. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10334745/

Publicación revisada por:

Dra. Rut López Osca

Dra. Rut López Osca

Doctora en Ciencias del Deporte, especializada en ejercicio, envejecimiento y salud cardiovascular con enfoque en salud femenina.

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