Restricción calórica: qué cambia en el peso, la composición corporal y la salud metabólica

Hombre preparando una ración de arroz, pollo y verduras sobre una báscula de cocina junto al titular «Restricción calórica».

Cuando alguien pierde peso, la báscula registra el cambio, pero no indica de qué tejido procede. Una reducción de peso puede incluir grasa y también masa magra, dos cambios que no tienen el mismo significado para la salud ni para la composición corporal. Por eso, al valorar una dieta con restricción calórica, no basta con preguntar cuántos kilos se pierden: también importa qué otros cambios acompañan a esa pérdida.

Una revisión sistemática y metaanálisis reciente ha analizado los efectos de la restricción calórica sobre el peso, la composición corporal y diversos marcadores cardiometabólicos en personas adultas con sobrepeso u obesidad. Sus resultados permiten explorar los posibles beneficios de esta estrategia, pero también plantean preguntas sobre la masa magra y sobre cómo interpretar los cambios observados. A lo largo del artículo veremos qué estudió la revisión, qué encontró y cuáles son sus límites, sin convertir sus resultados en una recomendación universal. [1]

Respuesta rápida: la restricción calórica consiste en comer menos energía de la que se gasta, manteniendo una dieta suficiente en nutrientes. En un metaanálisis de 17 ensayos con 1066 adultos con exceso de peso, frente a la dieta habitual redujo de media 6,3 kg de peso, 5,1 cm de cintura y 4,9 kg de grasa, y mejoró la insulina, el HOMA-IR y la presión arterial; pero también se perdió 1,3 kg de masa magra y no hubo cambios claros en colesterol, triglicéridos ni glucosa [1]. Combinarla con entrenamiento de fuerza y una ingesta de proteína suficiente ayuda a conservar masa magra [3, 6].

Qué estudió la revisión sobre restricción calórica

La revisión de Duc y colaboradores reunió 17 ensayos controlados aleatorizados, con un total de 1066 participantes adultos con sobrepeso u obesidad; en los ensayos incluidos, el índice de masa corporal medio de partida era de 30 kg/m² o más. [1]

Los autores describieron la intervención como una dieta de restricción calórica «en monoterapia». En este contexto, el término indica que la estrategia evaluada se centraba en reducir la ingesta energética, sin combinarla con un programa de ejercicio, fármacos o suplementos como parte de la intervención. [1]

Qué significa «monoterapia» en este estudio

La restricción calórica consistía en mantener una ingesta energética inferior a la habitual. La revisión no evaluó una única dieta con un menú común ni fijó una cantidad de calorías aplicable a todos los participantes. Las estrategias concretas podían variar entre ensayos, por lo que conviene interpretar los resultados como el efecto promedio de distintas intervenciones de reducción energética, y no como el resultado de una pauta alimentaria específica. [1]

La revisión estudió restricción energética sin añadir un programa de ejercicio, fármacos o suplementos a la intervención

Con qué intervenciones se comparó

Los grupos de control mantuvieron su alimentación habitual. Por tanto, esta revisión permite comparar las intervenciones de restricción calórica con esos controles, pero no determina si son superiores a otras estrategias dietéticas, como el ayuno intermitente o una dieta mediterránea. Esas comparaciones requieren estudios diseñados para evaluar directamente unas estrategias frente a otras. [1]

Qué cambios se observaron en el peso y la composición corporal

En comparación con los grupos de control, las intervenciones de restricción calórica se asociaron con una reducción media de 6,29 kg de peso corporal (IC del 95 %: −7,51 a −5,06) y de 5,09 cm de perímetro de cintura (IC del 95 %: −6,48 a −3,70). También se observó una disminución de la masa grasa y de la grasa abdominal central. [1]

Estas cifras representan promedios combinados de los ensayos incluidos. No significan que todas las personas perdieran esa cantidad de peso ni que cada participante experimentara el mismo cambio en la cintura o en la grasa corporal. Además, los ensayos variaron en duración, población y forma de aplicar la restricción, así que los resultados resumen intervenciones distintas, con respuestas que no fueron idénticas. [1]

Pérdida de peso, cintura y masa grasa

La reducción media estimada de masa grasa fue de 4,89 kg (IC del 95 %: −5,92 a −3,87). Para la grasa abdominal central, el metaanálisis estimó una disminución de 0,70 kg (IC del 95 %: −0,97 a −0,43). Conviene tener en cuenta que la grasa no se midió igual en todos los ensayos. [1]

Estas estimaciones no deben sumarse ni restarse entre sí para reconstruir la pérdida de peso de una persona. Cada resultado puede proceder de un conjunto distinto de estudios y participantes, y las medidas de composición corporal no siempre se obtuvieron de la misma forma. Por ello, los promedios describen tendencias del conjunto de la evidencia, pero no permiten predecir con exactitud cómo cambiará el cuerpo de cada individuo.

La revisión estimó reducciones medias de peso, masa grasa y masa magra frente a la dieta habitual

Qué ocurrió con la masa magra

La revisión también encontró una reducción media de 1,34 kg de masa magra frente a los grupos de control (IC del 95 %: −2,14 a −0,53). El dato indica que la pérdida de peso observada no se limitó a la masa grasa. Aun así, es una media de ensayos con métodos de medición distintos, por lo que conviene interpretarla con cautela. [1]

Además, masa magra y masa muscular no son términos equivalentes. La masa magra comprende tejidos distintos de la grasa, entre ellos músculo, agua, órganos y otros componentes. Por tanto, el resultado no demuestra que se perdieran exactamente 1,34 kg de músculo ni informa por sí solo de cambios en la fuerza o la función física. Para valorar esas cuestiones hacen falta mediciones específicas.

La revisión tampoco permite calcular qué proporción de la pérdida total de peso correspondió a masa magra en cada participante: los efectos combinados de peso y composición corporal no necesariamente se estimaron en las mismas personas ni en los mismos ensayos. El hallazgo sí deja abierta una pregunta relevante para los siguientes apartados: cómo interpretar esta reducción y qué estrategias se han estudiado para preservar la masa magra durante la pérdida de peso. [1]

Beneficios de la restricción calórica en algunos marcadores cardiometabólicos

Además de los cambios en el peso y la composición corporal, la revisión analizó marcadores relacionados con el metabolismo de la glucosa, la presión arterial, los lípidos y la inflamación. Los resultados no fueron iguales en todos ellos: algunos mejoraron en promedio frente a los grupos de control, mientras que en otros no se detectaron diferencias estadísticamente significativas. [1]

Insulina, hemoglobina glicosilada y resistencia a la insulina

En los grupos que siguieron una intervención de restricción calórica se observaron reducciones medias de la insulina en ayunas (−2,22 μUI/L), la hemoglobina glicosilada (HbA1c; −0,31 puntos porcentuales, con un intervalo de confianza que casi roza el cero) y el HOMA-IR (−0,97) frente a los controles. [1]

Estas variables aportan información relacionada, pero no idéntica. La insulina en ayunas mide la concentración de insulina en una muestra tomada tras el ayuno; la HbA1c refleja la exposición media a la glucosa durante un periodo más prolongado; y el HOMA-IR es un índice calculado a partir de la glucosa y la insulina en ayunas, utilizado para estimar la resistencia a la insulina. Que algunos de estos indicadores mejoren no significa que todos los parámetros de control glucémico hayan cambiado de forma detectable.

De hecho, la revisión no encontró una reducción estadísticamente significativa de la glucosa en ayunas. Por tanto, el resultado describe cambios en determinados marcadores, no una mejoría uniforme de todas las medidas relacionadas con la glucosa. [1]

Presión arterial

El metaanálisis estimó una reducción media de 6,06 mmHg en la presión arterial sistólica y de 3,79 mmHg en la diastólica en comparación con los grupos de control. [1] Como en el resto de resultados, es una media de ensayos distintos, lo que limita la posibilidad de interpretar las cifras como una respuesta esperable en todas las personas o de atribuirlas únicamente a la restricción calórica, al margen de las diferencias entre intervenciones y participantes.

Glucosa, colesterol y otros marcadores sin cambios claros

La revisión no encontró efectos estadísticamente significativos sobre los triglicéridos, el colesterol total, el LDL, el HDL ni la proteína C reactiva de alta sensibilidad, un marcador relacionado con la inflamación. Tampoco encontró una diferencia significativa en la glucosa en ayunas. [1]

Esto no demuestra que la restricción calórica nunca pueda modificar esos indicadores. Significa que, al combinar los ensayos disponibles, la revisión no pudo establecer una diferencia clara frente a los grupos de control. La duración de las intervenciones, las características de las personas participantes y los métodos empleados pudieron variar entre estudios, por lo que estos resultados deben leerse dentro de los límites de la evidencia reunida.

La revisión encontró cambios favorables en algunos marcadores, pero no diferencias claras en glucosa en ayunas ni lípidos

Qué efectos de la restricción calórica conviene interpretar con cautela

Los resultados de un metaanálisis resumen el promedio de varios estudios; no garantizan que todas las personas respondan igual. En esta revisión, la duración de los ensayos, las características de los participantes y la forma de aplicar y medir las intervenciones variaron. En su metarregresión, una restricción mayor, una intervención más larga y una mayor edad se asociaron con más pérdida de peso, y los autores proponen combinar la restricción calórica con otras estrategias. [1]

Masa magra y masa muscular no son lo mismo

La reducción de masa magra merece atención, pero no debe traducirse directamente en «pérdida de músculo». La masa magra incluye distintos tejidos y componentes corporales, mientras que el resultado de la revisión no permite identificar cuánto correspondió específicamente al músculo esquelético. Tampoco permite determinar por sí solo si hubo cambios en la fuerza o en la función física. Para responder a esas preguntas harían falta medidas directas de masa muscular y pruebas de rendimiento. [1]

La masa magra incluye músculo, agua, órganos y otros componentes, por lo que no equivale a músculo

Qué puede concluirse sobre posibles efectos adversos

La revisión se centró en el peso, la composición corporal y varios marcadores cardiometabólicos. Sus resultados principales no permiten establecer una valoración amplia de la seguridad de las intervenciones. Por eso, la reducción de masa magra puede señalar un aspecto que conviene vigilar durante la pérdida de peso, pero estos datos no bastan para cuantificar todos los posibles efectos adversos de la restricción calórica. [1]

Cómo interpretar la variabilidad y la certeza de los resultados

Los ensayos fueron diversos. Los estudios incluyeron grupos de distinto tamaño y participantes con características diversas; también variaron la duración, la orientación nutricional y los métodos para medir la alimentación y los marcadores de salud. [1]

Los autores consideraron que el riesgo de sesgo de los ensayos iba de bajo a moderado [1]. Aun así, los resultados aportan información útil sobre lo observado en los estudios, pero la precisión de algunas estimaciones y su aplicación a otras poblaciones siguen siendo limitadas.

Cuánto déficit se recomienda y cómo proteger la masa magra

La revisión de Duc no fija una cantidad de calorías. Las guías sí dan una referencia: la guía estadounidense de manejo de la obesidad (AHA/ACC/TOS) propone un déficit de 500 o 750 kcal al día, o una ingesta de 1200-1500 kcal en mujeres y 1500-1800 kcal en hombres, ajustada a cada persona, y recuerda que incluso una pérdida modesta, del 3-5 % del peso, puede mejorar los triglicéridos, la glucosa y la hemoglobina glicosilada [4]. Si quieres estimar tu punto de partida, puedes usar nuestra calculadora de déficit calórico y ver cómo aplicarlo en la guía sobre déficit calórico para perder grasa.

Restringir calorías también tiene un coste fisiológico. En el ensayo CALERIE 2, adultos sin obesidad que intentaban comer un 25 % menos lograron de media un 11,7 % de restricción durante dos años y mantuvieron una pérdida de peso del 10,4 %; mejoraron varios factores de riesgo cardiometabólico, y el gasto energético en reposo bajó más de lo esperable por la pérdida de peso a los 12 meses, aunque esa diferencia ya no era significativa a los 24 [5]. Es la llamada termogénesis adaptativa, una de las razones por las que la pérdida de peso se frena con el tiempo.

Para limitar la pérdida de masa magra hay dos medidas con respaldo. Una es el entrenamiento de fuerza, que en el metaanálisis de Binmahfoz conservó más masa libre de grasa y aumentó la pérdida de grasa sin cambiar el peso total perdido [3]. La otra es la proteína: en adultos mayores en pérdida de peso, las dietas más altas en proteína (al menos 1,0 g/kg al día o el 25 % de la energía) se asociaron con más masa magra conservada y más grasa perdida [6]. Lo explicamos con más detalle en recomposición corporal.

Durante la pérdida de peso el gasto energético puede disminuir, incluida una posible adaptación adicional

Qué aporta esta revisión frente a otras estrategias para perder peso

La revisión de Duc y colaboradores responde a una pregunta concreta: qué ocurrió cuando se compararon intervenciones de restricción calórica con grupos de control. No compara directamente la restricción calórica con el ayuno intermitente, una dieta mediterránea u otras estrategias, así que sus resultados no permiten establecer cuál de ellas es superior. [1]

La revisión comparó restricción calórica con dieta habitual y no estableció superioridad frente al ayuno u otras dietas

Por qué no podemos equiparar distintas estrategias dietéticas

La comparación entre dietas debe apoyarse en ensayos que las hayan evaluado directamente. Una revisión Cochrane publicada en 2026 reunió 22 estudios y 1995 personas adultas con sobrepeso u obesidad. Al comparar el ayuno intermitente con el consejo dietético habitual —que podía incluir reducir calorías—, encontró que podría haber poca o ninguna diferencia en la pérdida de peso. La certeza de la evidencia para esa comparación fue baja, y los estudios se centraron principalmente en efectos de hasta 12 meses. [2]

Este análisis no cambia lo que concluye la revisión principal: aporta un contraste desde otra fuente de evidencia. En conjunto, muestra por qué no conviene presentar una estrategia como claramente superior basándose en estudios que la comparan con controles distintos. También recuerda que la elección de una pauta depende de si la persona puede llevarla a la práctica y mantenerla; la revisión Cochrane señala que la viabilidad y la sostenibilidad son aspectos que deben valorarse. [2]

Qué sabemos sobre el entrenamiento de fuerza durante la pérdida de peso

La revisión principal no incluyó un programa de ejercicio como parte de la intervención. Para abordar el papel del entrenamiento de fuerza, podemos acudir a otra revisión sistemática y metaanálisis, publicada en 2025, que comparó la pérdida de peso mediante dieta con y sin ejercicio de fuerza en personas con sobrepeso u obesidad. Añadir entrenamiento de fuerza no produjo una diferencia clara en el peso total perdido, pero se asoció con una mayor conservación de la masa libre de grasa y una mayor reducción de la masa grasa. La certeza fue moderada para la conservación de masa libre de grasa y alta para la pérdida de masa grasa; la evidencia sobre la fuerza muscular tuvo una certeza baja. [3]

Este resultado ayuda a interpretar por qué el peso de la báscula no basta para valorar una intervención: dos estrategias podrían generar una pérdida total de peso parecida y diferir en los cambios de composición corporal. Aun así, la masa libre de grasa tampoco equivale exactamente a masa muscular, por lo que conviene mantener esa distinción al describir los resultados. [3]

La evidencia sobre el entrenamiento de fuerza complementa la revisión principal, pero no demuestra que todas las personas necesiten el mismo programa ni permite atribuir al ejercicio los cambios observados en los ensayos de Duc y colaboradores. Son preguntas distintas, respondidas por conjuntos de estudios diferentes.

El entrenamiento de fuerza y un aporte adecuado de proteína pueden ayudar a conservar masa magra durante la pérdida de peso

Qué nos permite afirmar la evidencia

En personas adultas con sobrepeso u obesidad, los ensayos reunidos por Duc y colaboradores encontraron que las intervenciones de restricción calórica redujeron el peso, la cintura y la masa grasa frente a los grupos de control. También observaron cambios favorables en algunos marcadores, como la insulina en ayunas, la HbA1c, el HOMA-IR y la presión arterial. La revisión, sin embargo, registró una reducción media de masa magra y no halló diferencias claras en otros resultados, como los lípidos o la glucosa en ayunas. [1]

Estos son los beneficios de la restricción calórica que pueden describirse a partir de esta revisión, con sus límites: no prueban que una pauta concreta sea la mejor para todo el mundo, que los resultados se mantengan a largo plazo ni que la restricción calórica supere a otras dietas. Para contextualizar la pérdida de masa magra, otra revisión encontró que añadir entrenamiento de fuerza a una intervención dietética puede ayudar a conservar masa libre de grasa y aumentar la pérdida de masa grasa, aunque esos datos proceden de estudios distintos. [1, 3]

En conjunto, la evidencia invita a valorar la pérdida de peso atendiendo también a la composición corporal, los marcadores de salud estudiados y la viabilidad de la intervención para cada persona. La revisión aporta datos sobre los efectos promedio de la restricción calórica frente a controles; no es una guía de calorías recomendadas ni un análisis de todas las posibles consecuencias de esta estrategia.

Preguntas frecuentes sobre la restricción calórica

¿Qué es la restricción calórica?

Es comer menos energía de la que se gasta durante un tiempo, sin llegar a la malnutrición. No hay una cifra única: en el ensayo CALERIE 2 el objetivo era reducir un 25 % la ingesta habitual [5], mientras que las guías para tratar la obesidad hablan de déficits de 500-750 kcal al día [4].

¿Cuántas calorías menos hay que comer para perder peso?

Como referencia general, la guía AHA/ACC/TOS propone un déficit de 500 o 750 kcal al día [4], pero el punto de partida depende de cada persona. La calculadora de déficit calórico te ayuda a estimarlo.

¿Se pierde músculo con la restricción calórica?

Puede perderse algo de masa magra: en el metaanálisis de Duc, 1,34 kg de media frente a la dieta habitual [1]. Masa magra no es lo mismo que músculo, y el entrenamiento de fuerza y una ingesta de proteína suficiente ayudan a conservarla [3, 6].

¿Es mejor el ayuno intermitente que la restricción calórica?

Según la revisión Cochrane de 2026, el ayuno intermitente podría producir poca o ninguna diferencia en la pérdida de peso frente al consejo dietético habitual, con certeza baja [2]. Lo decisivo es poder mantenerlo; en ayuno intermitente y composición corporal tienes más detalle.

¿La restricción calórica alarga la vida?

En humanos no está demostrado. CALERIE 2 estudió durante dos años marcadores relacionados con la salud y el envejecimiento, y encontró mejoras en varios factores de riesgo, pero no midió la esperanza de vida [5].

Publicación revisada por:

Dra. Rut López Osca

Dra. Rut López Osca

Doctora en Ciencias del Deporte, especializada en ejercicio, envejecimiento y salud cardiovascular con enfoque en salud femenina.

Referencias

  1. Duc TQ, Khanh ND, Dang DK, Chi VTQ, Huyen NTH, Nguyen KV, et al. Effect of monotherapeutic caloric restriction diet on cardiometabolic parameters in adults with overweight or obesity: Insights from meta-analyses of randomized controlled trials. J Investig Med. 2026;74(7):628-640. doi:10.1177/10815589251409732.
  2. Garegnani LI, Oltra G, Ivaldi D, Burgos MA, Andrenacci PJ, Rico S, et al. Intermittent fasting for adults with overweight or obesity. Cochrane Database Syst Rev. 2026 Feb 16;2(2):CD015610. doi:10.1002/14651858.CD015610.pub2.
  3. Binmahfoz A, Dighriri A, Gray C, Gray SR. Effect of resistance exercise on body composition, muscle strength and cardiometabolic health during dietary weight loss in people living with overweight or obesity: a systematic review and meta-analysis. BMJ Open Sport Exerc Med. 2025;11(3):e002363. doi:10.1136/bmjsem-2024-002363.
  4. Jensen MD, Ryan DH, Apovian CM, Ard JD, Comuzzie AG, Donato KA, et al. 2013 AHA/ACC/TOS guideline for the management of overweight and obesity in adults: a report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines and The Obesity Society. Circulation. 2014;129(25 Suppl 2):S102-S138. doi:10.1161/01.cir.0000437739.71477.ee.
  5. Ravussin E, Redman LM, Rochon J, Das SK, Fontana L, Kraus WE, et al. A 2-year randomized controlled trial of human caloric restriction: feasibility and effects on predictors of health span and longevity. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2015;70(9):1097-1104. doi:10.1093/gerona/glv057.
  6. Kim JE, O’Connor LE, Sands LP, Slebodnik MB, Campbell WW. Effects of dietary protein intake on body composition changes after weight loss in older adults: a systematic review and meta-analysis. Nutr Rev. 2016;74(3):210-224. doi:10.1093/nutrit/nuv065.
¿Te gusta el contenido de ENFAF?

Añádenos como fuente preferida en Google y verás nuestros artículos con más facilidad en tus búsquedas.

Añadir ENFAF como fuente preferida en Google

Compartir

ENFAF ATHLETICS