Ácido úrico alto: qué significa, valores, causas, síntomas y cómo bajarlo

Hombre joven sentado examinando su pie descalzo sobre un reposapiés, junto al titular «Ácido úrico alto».

El ácido úrico alto es una de las alteraciones metabólicas más frecuentes en analítica y, al mismo tiempo, una de las más simplificadas.

Respuesta corta: tener el ácido úrico alto (hiperuricemia) significa que hay en sangre más urato del que se mantiene bien disuelto: en la mayoría de laboratorios, por encima de unos 7 mg/dl en hombres y 6 mg/dl en mujeres. Muchas personas no notan nada durante años, pero si se mantiene alto aumenta el riesgo de gota, cálculos renales y problemas cardiometabólicos. Se baja sobre todo reduciendo el alcohol y las bebidas azucaradas, perdiendo grasa abdominal y, si hay gota, con tratamiento médico.

Muchas personas asocian automáticamente el ácido úrico únicamente con la gota o con “haber comido demasiada carne”. Sin embargo, la realidad es bastante más compleja.

Hoy sabemos que la hiperuricemia está estrechamente relacionada con metabolismo, resistencia a la insulina, grasa visceral, salud renal y estilo de vida.

Y aquí hay una idea clave desde el principio: el problema no suele depender únicamente de las purinas de la dieta.

De hecho, uno de los factores más importantes y más infravalorados en el aumento del ácido úrico es el exceso de fructosa y azúcares añadidos, especialmente en bebidas azucaradas y productos ultraprocesados.

Además, muchas personas presentan ácido úrico elevado sin síntomas durante años. Esto se conoce como hiperuricemia asintomática. El problema es que, cuando los niveles permanecen altos de forma mantenida, aumenta el riesgo de:

  • gota,
  • cálculos renales,
  • deterioro de la función renal,
  • y se asocia con alteraciones cardiometabólicas.

Otra cuestión importante es que el ácido úrico no actúa únicamente como un “residuo”. Se encuentra muy influido por el funcionamiento metabólico y renal del organismo.

Por eso, obesidad visceral, síndrome metabólico, alcohol, determinados fármacos o alteraciones renales pueden favorecer su elevación incluso en personas que “comen relativamente bien”.

En este artículo analizamos, desde un enfoque clínico y basado en evidencia, qué significa tener el ácido úrico alto, cuáles son sus causas reales y qué estrategias tienen más evidencia para reducirlo de forma eficaz y sostenible.

Qué es el ácido úrico y qué significa tenerlo alto

El ácido úrico es una sustancia que se produce durante el metabolismo de las purinas, compuestos presentes de forma natural tanto en el organismo como en determinados alimentos.

En condiciones normales, el cuerpo produce ácido úrico constantemente y los riñones se encargan de eliminar la mayor parte a través de la orina.

El problema aparece cuando existe un desequilibrio entre producción y eliminación.

Es decir, cuando el organismo produce demasiado ácido úrico, lo elimina mal o ambas cosas ocurren simultáneamente.

El urato aumenta cuando su producción supera su eliminación, sin depender solo de las purinas de la dieta

El ácido úrico no es solo “comer mucha carne”

Durante años se simplificó enormemente la hiperuricemia culpando únicamente a las purinas animales.

Sin embargo, hoy sabemos que el metabolismo del ácido úrico está mucho más relacionado con el contexto metabólico general.

Especialmente con:

  • resistencia a la insulina,
  • grasa visceral,
  • exceso de fructosa,
  • alcohol,
  • y función renal.

Por eso, una persona puede desarrollar hiperuricemia incluso sin consumir grandes cantidades de carne roja.

Qué ocurre cuando el ácido úrico se mantiene alto

Cuando los niveles permanecen elevados durante tiempo prolongado, el ácido úrico puede cristalizar en determinadas zonas del organismo.

Esto ocurre especialmente en articulaciones y riñones.

En el caso de las articulaciones, pueden formarse cristales de urato responsables de los brotes de gota.

En el riñón, puede favorecer cálculos renales y deterioro progresivo de la función renal.

Los depósitos de urato monosódico pueden desencadenar inflamación articular; no toda hiperuricemia evoluciona a gota

Hiperuricemia no siempre significa gota

Un punto importante es que muchas personas tienen ácido úrico elevado sin desarrollar gota.

Esto se conoce como hiperuricemia asintomática.

Sin embargo, aunque no existan síntomas articulares evidentes, mantener niveles elevados durante años puede seguir relacionándose con alteraciones metabólicas y renales.

El contexto metabólico importa mucho

La hiperuricemia suele aparecer junto a otros problemas metabólicos como:

  • diabetes tipo 2,
  • hipertensión,
  • obesidad abdominal,
  • o enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica.

Por eso, el ácido úrico elevado muchas veces funciona como una señal más de alteración metabólica global. De hecho, cuando se acumula en la zona abdominal, conviene entender bien qué es y cómo reducirla: lo explicamos en esta guía sobre la grasa visceral y cómo reducirla.

El ácido úrico alto no depende únicamente de las purinas ni de “comer mucha carne”. En la mayoría de los casos está profundamente relacionado con metabolismo, función renal y estilo de vida.

Valores de ácido úrico: cómo interpretar tu analítica

Interpretar correctamente el ácido úrico no consiste únicamente en comprobar si el resultado aparece marcado en rojo en la analítica.

El verdadero significado clínico depende de si existen síntomas, antecedentes de gota, alteraciones renales o un contexto metabólico desfavorable. Además, muchas personas presentan hiperuricemia durante años sin desarrollar molestias evidentes.

Rangos de ácido úrico normal (orientativos)

Los laboratorios establecen rangos de referencia que varían ligeramente según sexo y metodología. A modo orientativo, estos son los valores más utilizados:

SituaciónValor orientativo de ácido úrico en sangre
Rango habitual en hombres≈ 3,4 – 7,0 mg/dl (hasta 7,2 según el laboratorio)
Rango habitual en mujeres≈ 2,4 – 6,0 mg/dl (2,5 – 6,0 en algunos laboratorios)
Umbral físico de saturación (riesgo de cristalización)≈ 6,8 mg/dl
Objetivo terapéutico en personas con gota< 6 mg/dl
Objetivo más estricto en gota grave o con tofos< 5 mg/dl

Estos valores son orientativos y no sustituyen la interpretación médica. Cada laboratorio define sus propios rangos y, sobre todo, el mismo número significa cosas distintas según el contexto clínico de cada persona.

Conviene tener presente un dato fisiológico clave: a partir de aproximadamente 6,8 mg/dl el urato tiende a saturar la sangre y puede empezar a cristalizar. Por eso, en personas con gota, el objetivo de tratamiento se sitúa por debajo de 6 mg/dl, y por debajo de 5 mg/dl en la gota grave o con tofos (1, 6). En los informes de laboratorio puede aparecer también como «urato sérico» o «uricemia»: es el mismo dato.

El umbral de saturación aproximado y los objetivos de tratamiento de la gota representan conceptos distintos

Cuándo un valor alto requiere acción

No todas las elevaciones de ácido úrico requieren el mismo abordaje.

Una hiperuricemia leve aislada en una persona asintomática no implica automáticamente la misma preocupación clínica que niveles persistentemente elevados asociados a brotes de gota, cálculos renales o deterioro de función renal.

Por eso, la decisión de intervenir depende tanto del valor analítico como del contexto clínico global.

¿Qué nivel de ácido úrico es peligroso? Ejemplos: 7, 8 y 9 mg/dl

No hay una cifra a partir de la cual el ácido úrico sea «peligroso» para todo el mundo, pero sí una lectura orientativa que te ayuda a saber qué preguntar en la consulta:

  • Alrededor de 7 mg/dl: estás en el límite alto del rango y por encima del umbral de saturación (6,8 mg/dl). Sin síntomas, suele bastar con revisar alcohol, bebidas azucaradas y peso, y repetir la analítica.
  • Alrededor de 8 mg/dl: es una hiperuricemia clara. Conviene valorar con tu médico la función renal, la tensión arterial, la glucosa y los lípidos, y si ha habido algún episodio de dolor articular.
  • 9 mg/dl o más: el riesgo de cristalización es mayor y merece una valoración médica más completa, sobre todo si hay antecedentes de gota, cálculos o enfermedad renal.

Como referencia, en un estudio con población adulta, cuanto más alto era el ácido úrico, más frecuente era el síndrome metabólico: del 41 % entre 7 y 7,9 mg/dl al 60 % entre 8 y 8,9 mg/dl (4). En todos los casos, lo que marca la decisión es la combinación del número con tus síntomas y tu contexto, no la cifra aislada. Si tienes resistencia a la insulina o sospechas que puedes tenerla, puedes orientarte con la calculadora del índice HOMA-IR.

El contexto metabólico vuelve a ser clave

El ácido úrico elevado aparece con mucha frecuencia junto a alteraciones como resistencia a la insulina, hipertensión, obesidad visceral o enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica.

Esto es importante porque, en muchos casos, la hiperuricemia funciona más como una señal de disfunción metabólica global que como un problema aislado relacionado únicamente con las purinas.

Una analítica puntual no siempre refleja el problema completo

Los niveles de ácido úrico pueden variar según hidratación, consumo reciente de alcohol, ejercicio intenso, alimentación o determinados medicamentos.

Por eso, una única medición aislada no siempre representa la situación metabólica real de una persona ni permite valorar correctamente el riesgo a largo plazo.

El ácido úrico debe interpretarse dentro del contexto clínico y metabólico completo.

Porque no significa lo mismo una elevación leve y aislada sin síntomas que niveles persistentemente altos asociados a gota, enfermedad renal o síndrome metabólico.

Interpretar un valor aislado dentro del contexto clínico completo, en lugar de reaccionar a una cifra suelta, es precisamente el criterio que se desarrolla en el Experto en Interpretación de Analíticas y Suplementación de ENFAF.

Síntomas de ácido úrico alto

Uno de los aspectos más importantes del ácido úrico alto es que muchas personas pueden mantener niveles elevados durante años sin notar absolutamente nada.

Por eso, la hiperuricemia suele detectarse de forma casual en una analítica rutinaria antes de que aparezcan complicaciones más evidentes.

Sin embargo, cuando el ácido úrico se mantiene elevado de forma prolongada, pueden desarrollarse manifestaciones articulares y renales importantes.

Hiperuricemia asintomática

La mayoría de personas con ácido úrico elevado no presentan síntomas al inicio.

Esto se conoce como hiperuricemia asintomática y significa simplemente que el valor está elevado sin haber desarrollado todavía gota ni otras complicaciones.

El problema es que, aunque no existan molestias, mantener niveles elevados durante mucho tiempo puede favorecer progresivamente daño metabólico, renal o articular.

Tener urato alto sin síntomas no equivale a un diagnóstico de gota ni a una progresión inevitable

Gota aguda (artritis gotosa)

La gota es probablemente la manifestación más conocida del ácido úrico elevado.

Ocurre cuando los cristales de urato se depositan en una articulación y desencadenan una inflamación extremadamente intensa.

El brote típico suele aparecer de forma brusca, frecuentemente durante la noche, con dolor intenso, inflamación, calor y enrojecimiento articular.

La articulación más clásica es la base del dedo gordo del pie, aunque también pueden afectarse tobillos, rodillas u otras articulaciones.

Es un dolor tan intenso que muchas personas no toleran ni el roce de la sábana. El brote cede por sí solo en unos días, y más rápido con tratamiento, pero si la hiperuricemia no se controla tiende a repetirse. Aunque se presente como episodios aislados, la gota es una enfermedad crónica (10).

Las fases de la gota

La evolución clásica de la enfermedad se describe en cuatro fases:

  1. Hiperuricemia asintomática: el ácido úrico está alto, pero todavía no hay síntomas.
  2. Brote agudo de gota: los cristales de urato desencadenan la inflamación brusca de una articulación.
  3. Periodo intercrítico: los meses o años sin síntomas entre un brote y otro, en los que los cristales siguen ahí si el ácido úrico no baja.
  4. Gota tofácea crónica: depósitos visibles de urato (tofos), daño articular y dolor más persistente.

El tratamiento mantenido para bajar el ácido úrico, como el alopurinol, llega a disolver los cristales y por eso cambia la evolución de la enfermedad (10).

La descripción de fases de la gota no implica que todas las personas con urato alto vayan a recorrerlas

Gota crónica y tofos

Cuando la hiperuricemia se mantiene durante años sin control adecuado, los depósitos de urato pueden acumularse progresivamente formando tofos.

Los tofos son acumulaciones visibles de cristales que pueden aparecer alrededor de articulaciones y tejidos blandos.

Además del dolor y la inflamación, la gota crónica puede terminar produciendo daño estructural articular progresivo.

Cálculos renales (litiasis úrica)

El exceso de ácido úrico también puede favorecer la formación de cálculos renales.

Esto ocurre porque parte del ácido úrico eliminado por el riñón puede cristalizar en las vías urinarias.

En algunos casos aparecen episodios de dolor intenso lumbar, molestias urinarias o complicaciones relacionadas con litiasis recurrentes.

La orina ácida favorece los cálculos de ácido úrico; no se identifican solo por el urato en sangre

Daño renal crónico

La relación entre ácido úrico y riñón es especialmente importante.

La hiperuricemia mantenida se asocia con un peor pronóstico renal, sobre todo cuando coexisten hipertensión, síndrome metabólico o enfermedad renal previa. Sin embargo, no está claro que el ácido úrico sea la causa directa: en ensayos clínicos con personas con enfermedad renal y sin gota, bajarlo con alopurinol no frenó la pérdida de función renal (11).

Y al mismo tiempo, cuando el riñón funciona peor, también elimina peor el ácido úrico, creando un círculo metabólico desfavorable.

El manejo nutricional del paciente con enfermedad renal lo abordamos en el Curso de Enfermedad Renal de ENFAF.

El ácido úrico alto no siempre “duele”

Un error frecuente es pensar que si no existe dolor articular no hay problema.

La realidad es que muchas personas mantienen hiperuricemia silenciosa durante años antes de desarrollar síntomas claros.

Por eso, el contexto metabólico y renal sigue siendo importante incluso en ausencia de gota.

El ácido úrico alto puede permanecer silencioso durante mucho tiempo, pero cuando se mantiene elevado de forma crónica aumenta el riesgo de gota, daño renal y complicaciones metabólicas asociadas.

Causas del ácido úrico alto

El ácido úrico elevado rara vez depende de una sola causa aislada.

En la mayoría de personas aparece como consecuencia de una combinación de alteraciones metabólicas, exceso energético, problemas de eliminación renal y determinados hábitos de vida.

Por eso, reducir toda la explicación a “comer demasiada carne” es una simplificación que se queda muy corta.

Hoy sabemos que factores como la fructosa, la resistencia a la insulina o la grasa visceral tienen un papel mucho más importante de lo que tradicionalmente se pensaba.

¿Qué sube el ácido úrico? Por orden de impacto práctico: el alcohol, sobre todo la cerveza (7); las bebidas azucaradas y la fructosa añadida (5); el consumo alto de carne y marisco (2); algunos fármacos, como los diuréticos; y las pérdidas de peso muy rápidas o los ayunos prolongados. Detrás de casi todos estos factores hay dos mecanismos: el cuerpo produce más ácido úrico o el riñón lo elimina peor, y lo segundo es lo más frecuente.

La genética, la eliminación renal, los fármacos y los hábitos pueden contribuir al urato elevado

Fructosa y azúcares: un factor que a menudo se pasa por alto

Probablemente este es uno de los factores más infravalorados.

La fructosa, especialmente la presente en bebidas azucaradas y ultraprocesados, favorece una rápida producción de ácido úrico en el hígado (5).

Además, suele asociarse a resistencia a la insulina y alteraciones metabólicas que empeoran todavía más la eliminación renal del ácido úrico. En esta línea, te puede interesar este artículo sobre cómo el azúcar afecta a la glucosa y al metabolismo.

Por eso, muchas personas con hiperuricemia tienen más relación con exceso de azúcar y bebidas azucaradas que con las purinas animales tradicionales.

Alcohol: cerveza > licor > vino

El alcohol aumenta el ácido úrico por distintos mecanismos.

Por un lado, favorece producción de urato y, por otro, dificulta su eliminación renal. Además, algunas bebidas como la cerveza combinan alcohol con alto contenido en purinas.

Esto explica por qué el alcohol sigue siendo uno de los desencadenantes clásicos de brotes de gota. En un gran estudio prospectivo con hombres, la cerveza mostró la asociación más fuerte con la aparición de gota, los destilados una asociación menor y el vino en cantidades moderadas no aumentó el riesgo (7). Si además te preocupa el hígado, lo tratamos en hígado graso por alcohol.

La cerveza se asocia especialmente con gota, pero el vino no debe presentarse como libre de riesgo de brotes

Exceso de purinas animales

Aunque hoy sabemos que no son la única causa, determinados alimentos ricos en purinas pueden contribuir a elevar el ácido úrico en personas predispuestas.

Especialmente algunas vísceras, mariscos, pescado azul pequeño (sardinas, anchoas) o grandes cantidades de carnes procesadas. En el estudio de referencia sobre dieta y gota, el mayor consumo de carne y marisco se asoció a más riesgo, mientras que las verduras ricas en purinas y la proteína total no lo aumentaron, y los lácteos se asociaron a menos riesgo (2).

Ahora bien, el contexto metabólico global suele tener mucho más peso que un alimento aislado.

Síndrome metabólico y resistencia a la insulina

La hiperuricemia está profundamente relacionada con la resistencia a la insulina (3). En un estudio con población adulta de EE. UU., la proporción de personas con síndrome metabólico pasó del 19 % con un ácido úrico por debajo de 6 mg/dl al 41 % entre 7 y 7,9 mg/dl, el 60 % entre 8 y 8,9 mg/dl y el 71 % con 10 mg/dl o más (4).

Cuando existe alteración metabólica, el riñón elimina peor el ácido úrico y aumentan las probabilidades de mantener niveles elevados de forma crónica.

Por eso, el ácido úrico alto suele coexistir con:

  • hipertensión,
  • obesidad abdominal,
  • diabetes tipo 2,
  • o enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica.

Si alguno de estos problemas te afecta, tienes más información sobre los triglicéridos altos, el hígado graso y la diabetes tipo 2.

Obesidad y grasa visceral

La grasa visceral actúa como tejido metabólicamente activo y favorece inflamación de bajo grado y resistencia a la insulina.

Esto contribuye tanto a producir más ácido úrico como a dificultar su eliminación.

Por eso, la pérdida progresiva de grasa visceral suele mejorar claramente la hiperuricemia.

Fármacos y otras causas

Algunos medicamentos pueden elevar el ácido úrico. Los más habituales son:

  • diuréticos tiazídicos y de asa, muy usados en la hipertensión y la insuficiencia cardiaca,
  • ácido acetilsalicílico (aspirina) a dosis bajas,
  • inmunosupresores como la ciclosporina o el tacrolimus,
  • y algunos antituberculosos, como la pirazinamida.

Nunca suspendas un fármaco por tu cuenta por este motivo: si sospechas que influye, coméntalo con tu médico. Además, hay causas no relacionadas con la dieta, como la enfermedad renal crónica, la psoriasis, el hipotiroidismo o la destrucción rápida de células tumorales durante algunos tratamientos oncológicos.

También existen causas genéticas y alteraciones renales que favorecen hiperuricemia mantenida.

Algunos fármacos pueden elevar el urato, pero cualquier cambio requiere valoración médica

Deshidratación y ejercicio intenso

La deshidratación reduce la eliminación renal de ácido úrico.

Además, el ejercicio extremadamente intenso o ciertos contextos de alto estrés metabólico pueden aumentar transitoriamente su producción.

Esto no significa que el ejercicio sea perjudicial, sino que el contexto y la recuperación importan.

El ácido úrico alto suele estar mucho más relacionado con metabolismo, fructosa, resistencia a la insulina y salud renal que únicamente con las purinas de la dieta.

Complicaciones del ácido úrico alto mantenido

Mantener el ácido úrico elevado durante años no siempre provoca síntomas inmediatos, pero sí puede favorecer distintas complicaciones articulares, renales y metabólicas a largo plazo.

Y aquí hay un punto importante: muchas personas piensan únicamente en la gota, cuando en realidad la hiperuricemia mantenida puede afectar mucho más allá de las articulaciones.

Consecuencias articulares

La complicación articular más conocida es la gota.

Cuando los niveles de ácido úrico permanecen elevados, aumenta la probabilidad de que los cristales de urato se depositen dentro de las articulaciones y desencadenen brotes inflamatorios agudos.

Si esto ocurre repetidamente durante años, puede desarrollarse gota crónica con daño articular progresivo y formación de tofos.

En fases avanzadas, algunas personas desarrollan deformidad, limitación funcional y dolor persistente.

Consecuencias renales

El riñón mantiene una relación muy estrecha con el ácido úrico.

Por un lado, es el principal órgano encargado de eliminarlo. Pero, al mismo tiempo, niveles elevados mantenidos pueden favorecer daño renal progresivo.

Además, la hiperuricemia aumenta el riesgo de cálculos renales por ácido úrico, especialmente cuando existen otros factores asociados como deshidratación o alteraciones metabólicas.

Y aquí aparece un círculo especialmente problemático: cuanto peor funciona el riñón, peor elimina el ácido úrico.

Consecuencias cardiovasculares y metabólicas

En los últimos años se ha investigado mucho la relación entre hiperuricemia y riesgo cardiometabólico.

El ácido úrico elevado suele coexistir con:

  • hipertensión,
  • resistencia a la insulina,
  • obesidad visceral,
  • diabetes tipo 2,
  • y enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica.

Aunque sigue debatiéndose hasta qué punto el ácido úrico es causa directa o marcador asociado, lo importante es que niveles elevados suelen formar parte de un entorno metabólico claramente desfavorable.

La coexistencia de urato alto y alteraciones metabólicas no prueba que reducir urato prevenga por sí solo enfermedad renal o cardiovascular

El problema suele ser la exposición mantenida

No suele preocupar tanto una elevación puntual aislada como mantener hiperuricemia durante años.

Porque el riesgo de cristalización, inflamación y deterioro metabólico aumenta progresivamente con el tiempo de exposición.

El ácido úrico alto no es solo un problema de “dolor en el dedo gordo del pie”.

Cuando se mantiene elevado de forma crónica puede afectar articulaciones, riñones y salud metabólica global.

Cómo bajar el ácido úrico: plan de alimentación basado en evidencia

Cuando hablamos de reducir el ácido úrico, uno de los mayores errores es centrarse únicamente en eliminar alimentos ricos en purinas.

La realidad es que el metabolismo del ácido úrico está profundamente relacionado con el contexto metabólico general, especialmente con resistencia a la insulina, grasa visceral, fructosa y salud renal.

Por eso, las estrategias más eficaces suelen ir mucho más allá de “dejar de comer carne”.

Eliminar o reducir drásticamente la fructosa añadida

Probablemente esta es una de las medidas con más impacto y, al mismo tiempo, una de las más infravaloradas.

La fructosa favorece una rápida producción hepática de ácido úrico y además empeora el entorno metabólico asociado a hiperuricemia.

El principal problema no suele ser la fruta entera, sino las bebidas azucaradas, refrescos, zumos industriales y productos ultraprocesados ricos en azúcar añadido.

Reducir este tipo de productos suele tener mucho más impacto que obsesionarse únicamente con las purinas.

Conviene limitar bebidas azucaradas sin equipararlas automáticamente a una ración de fruta entera

Alcohol: reducir o eliminar temporalmente

El alcohol es uno de los desencadenantes clásicos de hiperuricemia y brotes de gota.

La cerveza suele ser especialmente problemática porque combina alcohol con contenido elevado en purinas.

En personas con gota recurrente o hiperuricemia importante, reducir o eliminar temporalmente el alcohol puede mejorar claramente la situación.

Moderar purinas animales (no eliminarlas)

Las purinas animales sí influyen, especialmente en personas predispuestas.

Sin embargo, hoy sabemos que el enfoque no debe basarse en eliminar completamente alimentos proteicos animales, sino en moderar especialmente:

  • vísceras,
  • carnes procesadas,
  • y ciertos mariscos consumidos en exceso.

El contexto metabólico sigue teniendo mucho más peso que un alimento aislado.

Incorporar alimentos protectores con evidencia

Algunos patrones dietéticos parecen asociarse con menor riesgo de hiperuricemia y gota.

Especialmente aquellos basados en:

  • dieta mediterránea,
  • alimentos poco procesados,
  • verduras,
  • lácteos, sobre todo desnatados y fermentados (2),
  • café,
  • y frutas enteras en cantidades razonables.

La calidad global de la alimentación importa mucho más que listas rígidas de “prohibidos”.

Cerezas y vitamina C: qué dicen los estudios

Son dos de los «remedios» más citados, y los dos tienen algo de respaldo, aunque modesto:

  • Cerezas: en personas con gota, comer cerezas durante dos días se asoció a un 35 % menos de riesgo de sufrir un ataque en ese periodo (8). Es un estudio observacional, así que no demuestra causa-efecto, pero es razonable incluirlas como fruta habitual.
  • Vitamina C: en un metaanálisis de ensayos, con una mediana de 500 mg al día durante unos 30 días, el ácido úrico bajó de media 0,35 mg/dl (9). Es un efecto pequeño: no sustituye el resto de medidas ni el tratamiento.
Un metaanálisis estimó una reducción media pequeña del urato; no sustituye el tratamiento de la gota
La asociación observada entre cerezas y menos brotes no prueba que actúen como tratamiento

Legumbres: el falso prohibido

Durante años se demonizó injustamente a las legumbres por su contenido en purinas vegetales.

Sin embargo, la evidencia actual no las relaciona claramente con mayor riesgo de gota en el contexto de una alimentación saludable.

De hecho, suelen formar parte de patrones dietéticos metabólicamente protectores.

Las legumbres pueden formar parte de una alimentación saludable sin prohibición automática por hiperuricemia

Hidratación suficiente

Mantener una hidratación adecuada favorece la eliminación renal de ácido úrico y reduce el riesgo de cristalización y cálculos renales. Puedes estimar tu necesidad diaria con la calculadora de consumo de agua al día.

Especialmente en personas con antecedentes de litiasis o hiperuricemia importante.

El agua forma parte de la prevención de litiasis, pero la cantidad debe adaptarse si existe restricción de líquidos

Pérdida de peso progresiva

La pérdida progresiva de grasa visceral suele mejorar claramente el metabolismo del ácido úrico.

Ahora bien, las pérdidas de peso extremas o muy rápidas pueden aumentar transitoriamente el ácido úrico y favorecer brotes de gota.

Por eso, el enfoque debe ser progresivo y sostenible.

Una pérdida de peso gradual es preferible a dietas extremas y ayunos prolongados en personas con gota

Actividad física moderada

El ejercicio regular ayuda a mejorar sensibilidad a la insulina, composición corporal y salud metabólica global.

Todo ello favorece indirectamente un mejor control del ácido úrico.

Sin embargo, el ejercicio extremadamente intenso combinado con deshidratación puede aumentar transitoriamente los niveles. Durante un brote de gota, lo prudente es dejar descansar la articulación afectada; fuera del brote, caminar y entrenar con regularidad son parte del tratamiento.

Bajar el ácido úrico no consiste únicamente en eliminar purinas. Las estrategias con mayor impacto suelen centrarse en mejorar el entorno metabólico global: menos fructosa y alcohol, menos grasa visceral y mejor salud renal y metabólica.

El ejercicio habitual y el descanso de una articulación durante un brote responden a situaciones diferentes

¿Se puede bajar el ácido úrico rápido? Qué funciona y qué es mito

Es una de las búsquedas más frecuentes, y la respuesta honesta es que no hay un remedio que lo baje en un día. Lo que antes se nota es retirar el alcohol y las bebidas azucaradas, beber suficiente agua y evitar los atracones de carne o marisco. Con estos cambios, el efecto suele verse en las analíticas de control de las semanas siguientes, no al día siguiente.

Los remedios caseros más repetidos, como el agua con limón, el bicarbonato o el vinagre de manzana, no han demostrado bajar el ácido úrico de forma relevante. El bicarbonato, además, aporta mucho sodio y no es inocuo si tienes hipertensión o enfermedad renal. Si tienes un brote de gota, lo urgente es tratar la inflamación con tu médico, no bajar el número a toda prisa.

Los remedios caseros no sustituyen el manejo de un brote ni el tratamiento mantenido cuando está indicado

Ejemplo de un día de comidas para el ácido úrico alto

ComidaEjemplo
DesayunoCafé o infusión, yogur natural o leche desnatada, avena y fruta entera (por ejemplo, cerezas o naranja)
Media mañanaUna pieza de fruta y un puñado de frutos secos
ComidaLentejas o garbanzos guisados con verduras, ensalada y agua
MeriendaQueso fresco o yogur con pan integral
CenaPescado blanco o huevos (en tortilla, por ejemplo) con verduras y patata o arroz

Es solo una orientación: las cantidades y los ajustes dependen de tu peso, tu actividad y tus otras patologías.

Un plato de legumbres y verduras ilustra una opción del menú, sin imponer cantidades universales

Tabla de alimentos para el ácido úrico: qué priorizar, qué moderar y qué no hace falta prohibir

Una de las dudas más frecuentes ante una analítica con el ácido úrico alto es qué se puede comer y qué conviene evitar. La buena noticia es que la lista de “alimentos prohibidos” es mucho más corta de lo que se suele pensar, y muchos productos demonizados durante años no necesitan eliminarse.

El abordaje dietético combina limitar alcohol y bebidas azucaradas, moderar purinas animales y evitar prohibiciones vegetales injustificadas

La siguiente tabla resume, de forma orientativa, cómo organizar la alimentación según la evidencia actual.

CategoríaAlimentosRecomendación
Reducir al máximoBebidas azucaradas, refrescos, zumos industriales, bollería y ultraprocesados ricos en azúcar; alcohol, sobre todo cerveza (la sin alcohol no aporta alcohol, pero sí purinas, y hay pocos datos sobre su efecto)Es lo que más impacto tiene sobre el ácido úrico
Consumir con moderaciónVísceras (hígado, riñones), marisco (mejillones, gambas), pescado azul pequeño (sardinas, anchoas), carnes procesadas y exceso de carne rojaNo hay que eliminarlos, pero sí moderar la frecuencia y la cantidad
Priorizar (protectores)Agua, lácteos (sobre todo desnatados), café, verduras y hortalizas, fruta entera en cantidades razonables, legumbres, patrón mediterráneoSe asocian a menor riesgo o son neutros; conviene que sean la base de la dieta
No hace falta prohibir (mitos)Huevo, tomate, arroz, plátano, fresas, espinacas, espárragos, champiñones, coliflorNo se relacionan de forma clara con un mayor riesgo de gota

Como ves, el foco real no está en perseguir alimentos concretos, sino en el patrón global. Diseñar pautas individualizadas según la patología es justamente parte del trabajo de un dietista; si te interesa esa vertiente clínica, puedes formarte con el FP de Grado Superior en Dietética (TSD).

¿El huevo es malo para el ácido úrico?

No. El huevo tiene un contenido bajo en purinas y no se asocia de forma clara con un mayor riesgo de gota. Puede formar parte de una alimentación equilibrada sin necesidad de restringirlo por tener el ácido úrico alto.

¿Qué frutas y verduras debo evitar?

La idea de las “frutas prohibidas” está muy sobredimensionada. La fruta entera, en cantidades razonables, no es el problema: lo es el azúcar añadido de zumos industriales y refrescos. En cuanto a las verduras llamadas “purínicas” (espinacas, espárragos, champiñones, coliflor), la evidencia no las relaciona con un mayor riesgo de gota, por lo que no hace falta eliminarlas.

¿Y el arroz, el tomate o el plátano?

Son alimentos que generan muchas dudas, pero ninguno está realmente “prohibido”. El arroz, el tomate y el plátano no tienen un papel relevante en la elevación del ácido úrico dentro de una dieta equilibrada. De nuevo, el verdadero foco está en reducir el azúcar añadido y el alcohol, no en eliminar este tipo de alimentos cotidianos.

Grupos de mayor riesgo de hiperuricemia y gota

Aunque cualquier persona puede desarrollar ácido úrico elevado, existen perfiles donde el riesgo es claramente mayor debido a factores metabólicos, hormonales, genéticos o renales.

Y aquí hay un punto importante: la hiperuricemia rara vez aparece aislada. Con mucha frecuencia forma parte de un contexto metabólico más amplio.

Personas con síndrome metabólico y resistencia a la insulina

Probablemente este es uno de los grupos más frecuentes.

La resistencia a la insulina altera la capacidad renal para eliminar ácido úrico, favoreciendo hiperuricemia mantenida.

Por eso, el ácido úrico elevado aparece con muchísima frecuencia junto a:

  • obesidad abdominal,
  • hipertensión,
  • diabetes tipo 2,
  • triglicéridos elevados,
  • o enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica.

Personas con obesidad visceral

La grasa visceral no es solo un depósito de energía.

Actúa como tejido metabólicamente activo y favorece inflamación de bajo grado y alteraciones metabólicas que empeoran tanto la producción como la eliminación de ácido úrico.

Por eso, la hiperuricemia suele mejorar cuando disminuye la grasa abdominal.

Personas con enfermedad renal

El riñón es el principal órgano encargado de eliminar ácido úrico.

Cuando la función renal disminuye, aumenta fácilmente el riesgo de hiperuricemia mantenida y de complicaciones asociadas.

Y, al mismo tiempo, niveles elevados de ácido úrico pueden empeorar progresivamente la salud renal.

Hombres y mujeres postmenopáusicas

La gota y la hiperuricemia son más frecuentes en hombres, especialmente en edades medias de la vida.

Sin embargo, tras la menopausia aumenta claramente el riesgo en mujeres debido a cambios hormonales que afectan al metabolismo y eliminación del ácido úrico.

Por eso, muchas mujeres desarrollan hiperuricemia o gota por primera vez en etapas postmenopáusicas.

La edad, el sexo, la menopausia y los antecedentes familiares modifican el contexto de riesgo sin determinar un diagnóstico

Ácido úrico alto en mujeres: valores y cuándo preocuparse

En las mujeres, el rango de referencia es algo más bajo (en torno a 2,4–6,0 mg/dl, según el laboratorio), así que una cifra que en un hombre sería normal puede estar ya elevada. Antes de la menopausia, los estrógenos favorecen la eliminación renal de ácido úrico; por eso la gota es rara en mujeres jóvenes y su frecuencia aumenta tras la menopausia.

Si eres mujer y tienes el ácido úrico alto, merece la pena revisar con tu médico la tensión arterial, la glucosa, los lípidos y el peso abdominal, además de los fármacos que tomas, especialmente los diuréticos. Si estás en esta etapa, te ayudará entender los cambios de la perimenopausia y la menopausia.

Personas con alto consumo de alcohol y bebidas azucaradas

El exceso de alcohol —especialmente cerveza— y de bebidas ricas en fructosa es uno de los factores dietéticos más relacionados con hiperuricemia.

Aquí el problema no suele ser únicamente la dieta “rica en purinas”, sino el contexto metabólico que generan estos hábitos.

Personas con antecedentes familiares

Existe también una importante predisposición genética.

Algunas personas tienen mayor tendencia a producir ácido úrico o a eliminarlo peor a nivel renal, aumentando el riesgo incluso con hábitos relativamente normales.

Personas con ciertos tratamientos farmacológicos

Determinados medicamentos, especialmente algunos diuréticos, pueden favorecer elevación mantenida del ácido úrico.

Esto es especialmente frecuente en personas con hipertensión o enfermedad cardiovascular.

La hiperuricemia y la gota suelen relacionarse mucho más con metabolismo, salud renal y estilo de vida que únicamente con “comer demasiada carne”.

Tratamiento farmacológico: cuándo se indica

No todas las personas con ácido úrico elevado necesitan medicación.

La decisión depende de si existen síntomas, brotes de gota, daño renal, cálculos urinarios o hiperuricemia persistente con complicaciones asociadas.

Y aquí hay una idea importante: tratar un brote agudo de gota no es lo mismo que controlar el ácido úrico a largo plazo.

Tratamiento del brote de gota agudo

Durante un brote agudo, el objetivo principal es controlar la inflamación y el dolor.

Para ello suelen utilizarse antiinflamatorios, colchicina o corticoides según el contexto clínico de cada paciente.

En esta fase, lo prioritario no es bajar rápidamente el ácido úrico, sino controlar la respuesta inflamatoria desencadenada por los cristales de urato. La elección entre un antiinflamatorio, la colchicina o un corticoide, y su dosis, depende de tu función renal, tu estómago y otros medicamentos, así que debe decidirla el médico. Mientras tanto, ayudan el reposo de la articulación y el frío local. Y si ya tomas un tratamiento para bajar el ácido úrico, no lo suspendas durante el brote sin indicación médica (1).

Tratamiento de mantenimiento

Cuando existen brotes recurrentes, tofos, litiasis renal o hiperuricemia importante mantenida, puede plantearse tratamiento para reducir el ácido úrico de forma sostenida.

Los fármacos más utilizados —como el alopurinol o el febuxostat— actúan disminuyendo la producción de ácido úrico, con el objetivo de mantenerlo por debajo de 6 mg/dl (1, 6), mientras que otros favorecen su eliminación renal. Siempre deben utilizarse bajo prescripción y seguimiento médico.

El objetivo no es solo mejorar síntomas, sino reducir la formación progresiva de cristales y prevenir nuevas complicaciones articulares o renales.

Controlar el dolor de un brote y reducir el urato de forma mantenida son objetivos diferentes

¿Hay que tratar la hiperuricemia sin síntomas?

Uno de los puntos más debatidos es qué hacer cuando el ácido úrico está elevado pero no existen síntomas.

En muchos casos, especialmente si no hay gota ni enfermedad renal asociada, el abordaje inicial suele centrarse en mejorar estilo de vida, alimentación y contexto metabólico antes de iniciar tratamiento farmacológico.

La decisión depende del riesgo individual y del contexto clínico completo.

Las guías desaconsejan iniciar tratamiento hipouricemiante de forma rutinaria en hiperuricemia asintomática

La medicación no sustituye el entorno metabólico

Aunque los fármacos pueden ayudar a controlar el ácido úrico, el contexto metabólico sigue siendo fundamental.

Si persisten:

  • exceso de fructosa,
  • alcohol,
  • obesidad visceral,
  • resistencia a la insulina,
  • o sedentarismo,

el entorno seguirá favoreciendo hiperuricemia y complicaciones asociadas.

El objetivo no es solo “bajar el número”

Reducir el ácido úrico tiene sentido especialmente cuando ayuda a prevenir:

  • brotes de gota,
  • daño articular,
  • cálculos renales,
  • o deterioro renal progresivo.

Por eso, la estrategia debe adaptarse al contexto clínico de cada persona.

La medicación para el ácido úrico no depende únicamente del valor analítico, sino de la presencia de gota, complicaciones renales y riesgo metabólico global. Cualquier tratamiento debe pautarlo y supervisarlo un profesional sanitario.

Cuándo consultar con un médico

No todas las elevaciones de ácido úrico representan una urgencia, pero existen situaciones donde es importante realizar una valoración médica adecuada para evitar complicaciones articulares, renales o metabólicas.

Y aquí hay un punto clave: muchas personas normalizan síntomas compatibles con gota o mantienen hiperuricemia durante años sin estudiar correctamente la causa.

Cuando aparecen brotes articulares intensos

Un dolor articular brusco, intenso, con inflamación, calor y dificultad para mover la articulación debe valorarse especialmente si existe sospecha de gota.

Esto es típico en brotes agudos gotosos, especialmente cuando afectan al dedo gordo del pie, tobillo o rodilla.

Además, otros problemas articulares pueden parecerse clínicamente, por lo que un diagnóstico correcto es importante.

Un primer episodio de dolor articular intenso necesita valoración; una posible infección articular exige atención inmediata

Cuando existen cálculos renales o alteraciones urinarias

La hiperuricemia puede favorecer litiasis renal y otras complicaciones urinarias.

Por eso, episodios de dolor lumbar intenso, cólicos renales recurrentes o antecedentes de piedras urinarias merecen valoración específica.

Cuando el ácido úrico permanece elevado de forma mantenida

Aunque no existan síntomas claros, niveles persistentemente elevados durante años pueden asociarse a mayor riesgo metabólico y renal.

Especialmente cuando coexisten:

  • hipertensión,
  • obesidad visceral,
  • diabetes tipo 2,
  • o enfermedad renal.

Cuando existe deterioro de función renal

La relación entre ácido úrico y riñón es bidireccional.

El riñón elimina ácido úrico, pero la hiperuricemia mantenida también puede contribuir a empeorar progresivamente la función renal.

Por eso, cualquier alteración renal asociada requiere seguimiento adecuado.

Cuando existen dudas sobre la causa real

Muchas personas creen tener el ácido úrico elevado “por comer carne”, cuando en realidad pueden existir factores mucho más importantes detrás:

  • resistencia a la insulina,
  • alcohol,
  • fármacos,
  • predisposición genética,
  • o enfermedad renal.

Entender correctamente la causa permite plantear estrategias mucho más eficaces.

Cuando aparecen síntomas generales persistentes

Aunque el ácido úrico elevado suele ser silencioso, algunas personas presentan fatiga, malestar general o inflamación persistente dentro de un contexto metabólico alterado.

En estos casos merece la pena valorar el cuadro completo y no únicamente el número aislado de la analítica.

Consultar no depende solo de cuánto esté elevado el ácido úrico, sino de si existen síntomas, daño renal, gota recurrente o un contexto metabólico que aumente el riesgo de complicaciones a largo plazo.

Si quieres aprender a interpretar este tipo de alteraciones desde una perspectiva clínica y basada en evidencia, en ENFAF encontrarás formaciones diseñadas para desarrollar criterio profesional y comprender en profundidad la nutrición, el metabolismo y la salud cardiometabólica, como el Máster en Nutrición Clínica aplicada a Patologías, Endocrinología y Salud.

Preguntas frecuentes sobre el ácido úrico alto

¿Qué bebidas ayudan a bajar el ácido úrico?

La hidratación adecuada es una de las estrategias más importantes para favorecer la eliminación renal de ácido úrico.

El agua sigue siendo la principal recomendación. Además, algunas investigaciones sugieren que el café puede asociarse con menor riesgo de gota en determinados contextos.

En cambio, las bebidas azucaradas ricas en fructosa suelen favorecer claramente la hiperuricemia.

¿El queso o la tortilla suben el ácido úrico?

No de forma relevante. El queso es un lácteo, y el consumo de lácteos se asocia a menos riesgo de gota (2). La tortilla se hace con huevo, que tiene un contenido bajo en purinas. Lo que sí conviene vigilar es con qué se acompañan: embutidos, cerveza o refrescos pesan mucho más que el queso o el huevo.

¿Qué frutas debo evitar si tengo el ácido úrico alto?

La fruta entera, en cantidades razonables, no suele ser el problema. Lo que conviene reducir de verdad son las bebidas azucaradas, los zumos industriales y los refrescos ricos en fructosa añadida, mucho más relacionados con la hiperuricemia que la fruta natural.

¿Por qué el ácido úrico alto es frecuente en mujeres postmenopáusicas?

Antes de la menopausia, los estrógenos favorecen parcialmente la eliminación renal de ácido úrico.

Tras la menopausia, esta protección disminuye y aumenta progresivamente el riesgo de hiperuricemia y gota, especialmente si coexisten obesidad visceral, hipertensión o resistencia a la insulina.

¿Qué nivel de ácido úrico se considera peligroso?

No existe un único valor universal que automáticamente se considere peligroso en todos los contextos. Como referencia fisiológica, a partir de unos 6,8 mg/dl el urato puede empezar a cristalizar.

La preocupación aumenta especialmente cuando el ácido úrico elevado se mantiene durante años o se asocia a:

  • brotes de gota,
  • cálculos renales,
  • enfermedad renal,
  • o síndrome metabólico.

Por eso, la interpretación depende mucho más del contexto clínico completo que de un número aislado.

¿Se puede tener ácido úrico alto sin tener gota?

Sí, y de hecho es muy frecuente.

Muchas personas presentan hiperuricemia asintomática durante años sin desarrollar gota.

Sin embargo, aunque no existan síntomas articulares, mantener niveles elevados puede seguir relacionándose con alteraciones metabólicas y renales.

¿Qué alimentos están prohibidos si tienes el ácido úrico alto?

Hoy sabemos que el problema no depende únicamente de las purinas.

Las bebidas azucaradas, la fructosa añadida y el alcohol suelen tener un impacto especialmente importante sobre el ácido úrico.

Respecto a las purinas animales, suele recomendarse moderar especialmente vísceras, carnes procesadas y algunos mariscos, pero sin caer en restricciones extremas innecesarias.

¿Cuánto tiempo se tarda en bajar el ácido úrico?

Depende de la causa, del nivel inicial y de los cambios realizados.

En algunas personas pueden observarse mejoras relativamente rápidas al reducir alcohol, fructosa y exceso calórico. Sin embargo, mantener resultados a largo plazo requiere cambios sostenibles del entorno metabólico.

¿El ácido úrico alto se puede curar o es para siempre?

En muchos casos puede controlarse muy bien e incluso normalizarse, especialmente cuando el origen está relacionado con estilo de vida y alteraciones metabólicas reversibles.

Sin embargo, algunas personas tienen predisposición genética o problemas renales que hacen necesario un seguimiento más prolongado.

¿El café ayuda a bajar el ácido úrico o lo empeora?

La evidencia actual sugiere que el café no suele empeorar el ácido úrico y, de hecho, algunos estudios lo relacionan con menor riesgo de gota.

Ahora bien, esto no significa que el café sea un “tratamiento” de la hiperuricemia ni que compense otros factores metabólicos desfavorables.

¿Por qué tengo el ácido úrico alto si como bien?

Porque el ácido úrico no depende únicamente de la alimentación.

La resistencia a la insulina, la grasa visceral, la genética, determinados fármacos, la función renal o el alcohol pueden influir muchísimo incluso en personas que perciben su dieta como saludable.

¿El ácido úrico alto puede causar cansancio o síntomas generales?

La hiperuricemia suele ser silenciosa, pero muchas veces aparece dentro de un contexto metabólico alterado asociado a fatiga, inflamación de bajo grado o peor estado general de salud.

Por eso, más que el ácido úrico aislado, suele importar el entorno metabólico completo en el que aparece.

Si trabajas o quieres especializarte en el abordaje de estas alteraciones metabólicas, el Experto Universitario en Salud Metabólica, Obesidad y Diabetes de ENFAF profundiza en el manejo clínico de estos pacientes.

¿Por qué no me baja el ácido úrico?

Las causas más habituales son que sigue habiendo alcohol o bebidas azucaradas en la dieta, que no se ha reducido la grasa abdominal, que algún fármaco (por ejemplo, un diurético) lo está elevando, que la función renal está disminuida o que hay una predisposición genética. Si ya tienes gota y los cambios de hábitos no bastan, el tratamiento farmacológico es lo que permite alcanzar el objetivo de menos de 6 mg/dl (1).

¿Qué se puede confundir con la gota?

Sobre todo con una infección de la articulación (artritis séptica), que es una urgencia, con la pseudogota por cristales de pirofosfato cálcico, con brotes de artrosis o con lesiones. Por eso, ante un primer episodio de dolor articular intenso conviene que lo valore un médico: el diagnóstico de certeza se hace identificando cristales de urato en el líquido de la articulación.

Publicación revisada por:

Dra. Rut López Osca

Dra. Rut López Osca

Doctora en Ciencias del Deporte, especializada en ejercicio, envejecimiento y salud cardiovascular con enfoque en salud femenina.

Referencias bibliográficas

  1. FitzGerald JD, Dalbeth N, Mikuls T, Brignardello-Petersen R, Guyatt G, Abeles AM, et al. 2020 American College of Rheumatology Guideline for the Management of Gout. Arthritis Rheumatol. 2020;72(6):879-895. doi:10.1002/art.41247. https://acrjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/art.41247
  2. Choi HK, Atkinson K, Karlson EW, Willett W, Curhan G. Purine-rich foods, dairy and protein intake, and the risk of gout in men. N Engl J Med. 2004;350(11):1093-1103. doi:10.1056/NEJMoa035700. https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa035700
  3. Kanbay M, Jensen T, Solak Y, Le M, Roncal-Jimenez C, Rivard C, et al. Uric acid in metabolic syndrome: from an innocent bystander to a central player. Eur J Intern Med. 2016;29:3-8. doi:10.1016/j.ejim.2015.11.026. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26703429/
  4. Choi HK, Ford ES. Prevalence of the metabolic syndrome in individuals with hyperuricemia. Am J Med. 2007;120(5):442-447. doi:10.1016/j.amjmed.2006.06.040. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17466656/
  5. Caliceti C, Calabria D, Roda A, Cicero AFG. Fructose intake, serum uric acid, and cardiometabolic disorders: a critical review. Nutrients. 2017;9(4):395. doi:10.3390/nu9040395. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28420204/
  6. Richette P, Doherty M, Pascual E, Barskova V, Becce F, Castañeda-Sanabria J, et al. 2016 updated EULAR evidence-based recommendations for the management of gout. Ann Rheum Dis. 2017;76(1):29-42. doi:10.1136/annrheumdis-2016-209707. https://doi.org/10.1136/annrheumdis-2016-209707
  7. Choi HK, Atkinson K, Karlson EW, Willett W, Curhan G. Alcohol intake and risk of incident gout in men: a prospective study. Lancet. 2004;363(9417):1277-1281. doi:10.1016/S0140-6736(04)16000-5. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(04)16000-5
  8. Zhang Y, Neogi T, Chen C, Chaisson C, Hunter DJ, Choi HK. Cherry consumption and decreased risk of recurrent gout attacks. Arthritis Rheum. 2012;64(12):4004-4011. doi:10.1002/art.34677. https://doi.org/10.1002/art.34677
  9. Juraschek SP, Miller ER, Gelber AC. Effect of oral vitamin C supplementation on serum uric acid: a meta-analysis of randomized controlled trials. Arthritis Care Res. 2011;63(9):1295-1306. doi:10.1002/acr.20519. https://doi.org/10.1002/acr.20519
  10. Dalbeth N, Gosling AL, Gaffo A, Abhishek A. Gout. Lancet. 2021;397(10287):1843-1855. doi:10.1016/S0140-6736(21)00569-9. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(21)00569-9
  11. Badve SV, Pascoe EM, Tiku A, et al. Effects of Allopurinol on the Progression of Chronic Kidney Disease. N Engl J Med. 2020;382(26):2504-2513. doi:10.1056/NEJMoa1915833. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1915833
¿Te gusta el contenido de ENFAF?

Añádenos como fuente preferida en Google y verás nuestros artículos con más facilidad en tus búsquedas.

Añadir ENFAF como fuente preferida en Google

Compartir

ENFAF ATHLETICS