Libido en la menopausia: por qué baja y cómo recuperarla de forma natural

líbido en la menopausia

Durante años se ha repetido una idea muy limitada sobre la menopausia: el deseo sexual simplemente desaparece y no hay prácticamente nada que hacer al respecto. Sin embargo, esta visión no solo es reduccionista, sino que deja fuera una parte esencial de la salud femenina.

La menopausia no significa el final de la sexualidad. Tampoco implica que la libido tenga que caer de forma inevitable, irreversible o sin solución. Lo que ocurre es que, durante esta etapa, se producen cambios hormonales, físicos, emocionales y metabólicos que pueden afectar al deseo sexual, la excitación, la lubricación, la comodidad durante las relaciones y la percepción del propio cuerpo.

La libido puede disminuir durante la menopausia por la caída de estrógenos y andrógenos, la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones, los cambios en el estado de ánimo, la autoimagen y el estrés. Sin embargo, puede mejorar cuando se entiende el problema de forma integral.

No se trata únicamente de hormonas. También influyen la nutrición, el ejercicio físico, el suelo pélvico, la salud mental, la autoimagen, el estrés y la calidad de vida general.

En este artículo vas a entender exactamente qué está pasando en tu cuerpo, por qué puede bajar la libido durante la menopausia y qué estrategias naturales te pueden ayudar a mejorarla, sin pastillas y sin atajos.

¿Es normal perder la libido durante la menopausia?

Sí, es relativamente frecuente que muchas mujeres experimenten una disminución del deseo sexual durante la menopausia o la postmenopausia. Pero que sea frecuente no significa que deba asumirse como algo inevitable o que no pueda mejorarse.

Los datos son claros: entre el 40 y el 55% de las mujeres en menopausia avanzada reportan bajo deseo sexual (Scavello et al., 2019) (1). Sin embargo, para el 71% de ellas, mantener una vida sexual activa sigue siendo importante, según los resultados de la encuesta de Nappi y Nijland en 2008 (2).

La libido puede verse afectada por múltiples factores: cambios hormonales, sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales, alteraciones del estado de ánimo, peor descanso, fatiga, estrés, cambios en la composición corporal o una peor percepción de la propia imagen.

El problema es que muchas mujeres viven estos cambios en silencio. No siempre se habla de sexualidad en la menopausia con la misma naturalidad con la que se habla de sofocos, insomnio o cambios de peso. Y eso hace que muchas mujeres normalicen sufrir molestias, evitar relaciones o perder deseo sin buscar soluciones.

Pero la salud sexual forma parte de la calidad de vida. Por eso, hablar de libido en la menopausia no es un tema secundario, sino una parte importante del bienestar físico, emocional y psicológico de la mujer.

Qué es realmente la libido femenina

Cuando hablamos de libido, nos referimos al deseo o interés sexual.

En el caso de la mujer, la libido no depende de un único factor. No funciona como un interruptor que simplemente se enciende o se apaga. Es mucho más compleja.

El deseo sexual femenino está influido por factores hormonales, físicos, psicológicos, relacionales, sociales y contextuales. Por eso, durante la menopausia, no basta con mirar únicamente los niveles hormonales. También hay que tener en cuenta cómo se encuentra la mujer a nivel emocional, cómo duerme, cómo se siente con su cuerpo, si tiene dolor, si existe sequedad vaginal, si hay estrés o si su salud general ha cambiado.

La sexualidad femenina, por tanto, debe entenderse como una parte del bienestar global. Es un componente central de la calidad de vida en cualquier etapa, incluida la menopausia. Entender esto es el primer paso para dejar de resignarse y empezar a actuar.

Por qué la salud sexual también importa después de la menopausia

La sexualidad femenina no desaparece al llegar la menopausia. Sin embargo, durante mucho tiempo se ha transmitido la idea de que una mujer postmenopáusica deja de ser sexual o que el deseo deja de tener importancia con la edad.

Esta creencia ha hecho mucho daño, porque invisibiliza una necesidad real. Muchas mujeres siguen queriendo mantener una vida sexual activa, satisfactoria y placentera después de la menopausia. Algo completamente lógico y natural.

Hoy, además, las mujeres viven muchos años después de la menopausia. Por tanto, mantener una buena salud sexual durante esta etapa no es un lujo, sino una parte más del bienestar.

La sexualidad femenina no termina con la menopausia

La menopausia marca el final de la etapa reproductiva, pero no el final de la sexualidad. Una cosa es que desaparezca la menstruación y otra muy distinta es que desaparezca el deseo, la intimidad o la capacidad de disfrutar de la vida sexual.

De hecho, muchas mujeres pueden seguir teniendo interés sexual después de la menopausia. Lo que ocurre es que, en algunos casos, ciertos síntomas físicos o emocionales interfieren en esa experiencia.

Por ejemplo, si una mujer tiene sequedad vaginal, dolor durante las relaciones, peor descanso, ansiedad o una peor percepción de su cuerpo, es normal que su deseo sexual se vea afectado. Pero en ese caso el problema no es “la edad” en sí misma, sino el conjunto de factores que están interfiriendo en su bienestar sexual.

Por qué mantener una vida sexual activa sigue siendo importante

Mantener una vida sexual activa puede ser importante para muchas mujeres porque forma parte de su bienestar físico, emocional y relacional.

La sexualidad no es solo una cuestión reproductiva. También está relacionada con la intimidad, la autoestima, la conexión con la pareja, la percepción corporal y la calidad de vida.

Por eso, cuando una mujer pierde deseo sexual y esto le genera malestar, no debería ignorarse. El objetivo no es imponer que todas las mujeres deban tener el mismo nivel de deseo, sino entender que, si existe una pérdida de libido que preocupa, incomoda o afecta a la calidad de vida, merece atención.

Qué ocurre en el cuerpo durante la menopausia

Cuándo empieza la menopausia y cómo se diagnostica

La menopausia es una experiencia fisiológica universal, natural e inevitable. Le llega a todas las mujeres que tienen ovarios y capacidad reproductiva, y suele aparecer entre los 45 y los 56 años. Ocurre, esencialmente, como consecuencia del agotamiento progresivo de la función ovárica y se acompaña de una disminución de hormonas como los estrógenos y los andrógenos.

Lo que muchas no saben es que la menopausia es técnicamente un diagnóstico retrospectivo: solo puede confirmarse cuando han pasado 12 meses sin menstruación.

Por qué la menopausia no ocurre de un día para otro

Una de las ideas más extendidas y más incorrectas es la de que la menopausia es un momento puntual en el que de repente se acaba la regla. No funciona así.

La menopausia forma parte de un proceso más amplio. Antes de llegar a ella, muchas mujeres atraviesan la perimenopausia, una etapa en la que las hormonas empiezan a fluctuar y pueden aparecer síntomas como sofocos, alteraciones del sueño, cambios de humor, fatiga, irritabilidad, sequedad vaginal o cambios en el deseo sexual.

Por eso, muchas mujeres sienten que su cuerpo empieza a cambiar antes de recibir el diagnóstico oficial de menopausia. Pueden sentirse diferentes, raras o desconectadas de su cuerpo, especialmente si nadie les ha explicado qué está ocurriendo.

Entender este proceso ayuda a vivirlo con menos miedo y más herramientas. La menopausia no es una enfermedad, pero sí es una etapa que requiere información, acompañamiento y estrategias específicas.

Por qué baja la libido en la menopausia

La respuesta no es simple, porque la sexualidad femenina depende de muchos factores. Sin embargo, hay dos palabras clave que lo explican en gran medida: estrógenos y andrógenos.

Antes de saber lo que está pasando en tu cuerpo al aparecer la menopausia y por qué se pierde la libido con ella, Lucía Aguado, profesora de ENFAF y experta en entrenamiento, nutrición y salud en la mujer, explica en este vídeo todas las claves para combatir los efectos postmenopáusicos y lograr que no condicionen tu calidad de vida.

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El papel de los estrógenos y los andrógenos en el deseo sexual

Estas dos hormonas, que trabajan juntas para estimular el deseo sexual, disminuyen considerablemente durante la menopausia.

Cuando bajan, desencadenan una serie de efectos en cadena: disminuye la activación de ciertas áreas cerebrales relacionadas con la excitación sexual, baja la lubricación y la mucosa vaginal pierde elasticidad, pudiendo volverse más seca.

Esta combinación de cambios hormonales puede afectar tanto al deseo como a la comodidad durante las relaciones.

Sequedad vaginal, dolor y menor lubricación

Uno de los síntomas más frecuentes que puede afectar a la vida sexual durante la menopausia es la sequedad vaginal.

Cuando los estrógenos disminuyen, la mucosa vaginal puede perder hidratación, elasticidad y grosor. Esto puede provocar molestias, irritación, sensación de sequedad y dolor durante las relaciones sexuales.

Cuando una relación sexual duele, el deseo suele disminuir. No porque la mujer “ya no quiera”, sino porque el cuerpo empieza a asociar la experiencia sexual con incomodidad o dolor.

Esta es una de las razones por las que la libido debe abordarse desde una perspectiva física y emocional al mismo tiempo.

Síndrome genitourinario de la menopausia

La disminución hormonal puede derivar en el síndrome genitourinario de la menopausia.

Este síndrome afecta a la vulva, la vagina y el tracto urinario inferior y puede incluir síntomas como sequedad vaginal, dolor, irritación, molestias durante las relaciones sexuales, infecciones urinarias recurrentes o alteraciones urinarias.

Todo ello afecta directamente a la sexualidad y también a algo fundamental: la autoimagen.

Atrofia vulvovaginal y dolor durante las relaciones

La atrofia vulvovaginal sintomática es otro de los problemas que pueden aparecer en mujeres postmenopáusicas. Se estima que puede llegar a afectar aproximadamente al 45% de ellas, aunque muchas desconocen que se trata de una condición crónica y tratable, algo que se ha puesto de manifiesto en encuestas internacionales sobre salud vaginal (Nappi y Kokot-Kierepa, 2012) (3).

Se caracteriza por cambios en los tejidos vulvares y vaginales y trae consigo múltiples síntomas como sequedad, fragilidad, irritación y dolor durante las relaciones sexuales (Portman y Gass, 2014) (4). Este dolor puede llevar a evitar las relaciones, lo que a su vez puede reducir todavía más el deseo.

En este punto es importante entender algo: evitar las relaciones no siempre significa falta de interés. Muchas veces es una respuesta lógica ante una experiencia dolorosa o incómoda.

Trastorno del deseo sexual hipoactivo

El trastorno del deseo sexual hipoactivo afecta a un 12,3% de mujeres entre 45 y 64 años (Palacios, 2011) (5). Provoca una disminución persistente del deseo sexual y se asocia con síntomas como la angustia, la sensación de malestar o una mala autoimagen.

Y no se trata simplemente de tener menos deseo sexual en una etapa concreta: tiene un impacto real en la autoestima y la calidad de vida.

Suelo pélvico, prolapsos y percepción corporal

El suelo pélvico también puede influir en la función sexual femenina.

Durante la menopausia, factores como los cambios hormonales, el envejecimiento, los embarazos previos, los partos, el sedentarismo o la pérdida de masa muscular pueden afectar a la función del suelo pélvico.

Cuando existe debilidad, dolor, prolapso o mala coordinación de esta musculatura, pueden aparecer molestias, inseguridad, cambios en la percepción corporal y alteraciones en la función sexual.

Lo fisiológico afecta a lo psicológico, y lo psicológico afecta a la función sexual. Es una cadena de efectos que no puede ignorarse.

La libido no depende solo de las hormonas

Aunque las hormonas tienen un papel importante, la libido no depende únicamente de ellas. La sexualidad femenina es multifactorial. Está influida por el cuerpo, pero también por la mente, la relación de pareja, el estrés, el descanso, la autoestima, la educación sexual, las experiencias previas y el contexto emocional.

Por eso, cuando una mujer nota menos deseo durante la menopausia, no conviene reducirlo todo a “es por las hormonas”. Esa explicación puede ser incompleta y, en algunos casos, frustrante.

La libido debe entenderse como una respuesta global del organismo.

Autoimagen, estado de ánimo y deseo sexual

Durante la menopausia pueden producirse cambios en la composición corporal, en la piel, en el descanso, en la energía diaria y en el estado de ánimo. Todo esto puede afectar a la autoimagen.

Si una mujer se siente menos cómoda con su cuerpo, más cansada, más irritable o menos segura, es posible que su deseo sexual se reduzca.

La libido no aparece aislada del resto de la vida. Si el cuerpo se percibe como extraño o existe malestar emocional, el deseo puede verse afectado.

Cómo la salud psicológica influye en la función sexual

La evidencia científica es clara en este punto: cuando mejora la salud psicológica, mejora la función sexual.

Las intervenciones psicológicas tienen un impacto demostrado sobre el deseo, la excitación y la satisfacción sexual en mujeres menopáusicas.

Por eso, intervenciones como la terapia cognitivo-conductual, el mindfulness, la educación sexual o el acompañamiento psicológico pueden ser útiles en mujeres con bajo deseo sexual, especialmente cuando existe angustia o malestar asociado.

Cuando mejora la salud mental, también puede mejorar la función sexual.

Por qué lo físico y lo emocional están conectados

Lo físico afecta a lo psicológico, y lo psicológico afecta a lo físico.

Por ejemplo, si una mujer tiene dolor durante las relaciones, puede empezar a anticipar ese dolor. Esa anticipación puede generar tensión, ansiedad y menor excitación, lo que a su vez puede empeorar la lubricación y aumentar la incomodidad.

De la misma forma, si una mujer tiene peor estado de ánimo, más estrés o menor autoestima, puede experimentar menos deseo, aunque no exista un problema físico importante.

Y nos apoyamos en la evidencia para confirmarlo. El estudio transversal de Nazarpour y colaboradores de 2021 (6) observó una correlación positiva significativa entre mejor imagen corporal y mejor función sexual en postmenopausia.

Por eso, recuperar la libido en la menopausia requiere mirar el problema de forma global.

Cómo aumentar la libido en la menopausia de forma natural

Existen tratamientos farmacológicos para la disfunción sexual en la menopausia, pero la evidencia científica pone el foco en tres intervenciones no farmacológicas que tienen un impacto real y demostrado en la función sexual femenina:

  • Nutrición.
  • Salud mental y tratamiento psicológico cuando es necesario.
  • Ejercicio físico.

Las tres son herramientas naturales, seguras y eficientes, especialmente cuando se integran entre sí.

Nutrición para mejorar la libido en la menopausia

La nutrición no solo afecta a la salud general, sino directamente a la función sexual en mujeres menopáusicas y postmenopáusicas.

Lo hace por dos vías. Por un lado, mejorando los síntomas menopáusicos, la salud metabólica y el bienestar general. Por otro lado, aportando nutrientes que pueden participar en el deseo, la excitación, la lubricación o la salud vascular.

No se trata de buscar alimentos milagro, sino de construir un patrón alimentario que favorezca la salud hormonal, metabólica, cardiovascular, digestiva y psicológica.

Vitamina D y función sexual femenina

Los niveles bajos de vitamina D se han asociado con peor función sexual en mujeres. Esto puede relacionarse con su papel en la salud general, la función muscular, el estado de ánimo y otros procesos fisiológicos.

En mujeres con déficit, el estudio de Krysiak et al. de 2018 (7) —realizado en mujeres jóvenes con bajos niveles de vitamina D, no específicamente menopáusicas— observó que la suplementación podría mejorar el deseo, la excitación y la lubricación.

Ahora bien, esto no significa que todas las mujeres deban suplementarse sin control. Lo recomendable es valorar los niveles mediante analítica y consultar con un profesional sanitario antes de iniciar la suplementación.

L-arginina, fenogreco y deseo sexual

Algunos compuestos como la L-arginina y el fenogreco han mostrado potencial para mejorar ciertos aspectos de la función sexual femenina, como el deseo sexual o la frecuencia del orgasmo en algunas mujeres.

La L-arginina puede participar en la producción de óxido nítrico, una molécula relacionada con la función vascular. Y una buena función vascular es importante para la respuesta sexual.

El fenogreco, por su parte, se ha estudiado por su posible relación con el deseo sexual y el bienestar hormonal. El ensayo aleatorizado y controlado con placebo de Rao et al. de 2015 (8) es prueba de esta relación. Usaron como muestra a 80 mujeres de 20 a 49 años con bajo deseo sexual y, tras consumir 600 mg/día de extracto de fenogreco durante dos ciclos menstruales, observaron mejoras en deseo sexual y excitación. No recoge evidencia directa sobre mujeres menopáusicas, pero sí muestra un efecto positivo en el deseo sexual de las mujeres en general.

Aun así, conviene evitar el enfoque de “suplemento mágico”. La suplementación puede ser una herramienta, pero nunca debería sustituir a los pilares principales: alimentación de calidad, ejercicio, descanso, salud mental y valoración profesional individualizada.

Carbohidratos de calidad y síntomas menopáusicos

Eliminar carbohidratos sin criterio puede ser un error, especialmente en mujeres activas o con síntomas de fatiga, irritabilidad o mala recuperación.

Los carbohidratos de calidad, especialmente aquellos con bajo índice glucémico, ricos en fibra y procedentes de cereales integrales, legumbres, frutas, verduras y tubérculos, pueden formar parte de una dieta saludable durante la menopausia.

Este tipo de alimentos puede ayudar a mejorar la energía, la salud digestiva, la saciedad, la microbiota y el bienestar general.

Y cuando mejora el bienestar general, también puede mejorar el contexto en el que aparece el deseo sexual.

Proteína vegetal, grasas saludables y dieta mediterránea

Una alimentación rica en proteína de calidad, grasas saludables y alimentos vegetales puede ser especialmente interesante durante la menopausia.

La proteína ayuda a conservar la masa muscular, algo clave en una etapa donde aumenta el riesgo de pérdida de fuerza y masa magra.

Las grasas saludables, como las presentes en el aceite de oliva virgen extra, frutos secos, aguacate o pescado azul, pueden contribuir a la salud cardiovascular, hormonal y antiinflamatoria.

La dieta mediterránea, rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva y alimentos antioxidantes, es una de las mejores estrategias alimentarias para cuidar la salud durante esta etapa.

Antioxidantes, inflamación y bienestar sexual

La inflamación de bajo grado, el estrés oxidativo y una mala salud metabólica pueden afectar al bienestar general y, de forma indirecta, a la función sexual.

Por eso, una dieta rica en antioxidantes y compuestos antiinflamatorios puede ser útil en mujeres menopáusicas.

Alimentos como frutas, verduras, frutos rojos, aceite de oliva virgen extra, frutos secos, legumbres, especias, cacao puro o pescado azul pueden contribuir a crear un entorno metabólico más favorable.

No se trata de comer perfecto, sino de construir una base nutricional que ayude al cuerpo a funcionar mejor.

Salud mental, estrés y deseo sexual en la menopausia

La mente tiene un papel enorme en la sexualidad femenina. Durante la menopausia, muchas mujeres pueden experimentar cambios de humor, ansiedad, irritabilidad, peor descanso o sensación de pérdida de control sobre su cuerpo. Todo esto puede afectar al deseo sexual.

Por eso, la salud mental no debe verse como algo separado de la libido. Es una parte central.

Terapia cognitivo-conductual y deseo sexual

La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a trabajar pensamientos, emociones y conductas que interfieren en la sexualidad.

Puede ser útil cuando existen creencias negativas sobre el cuerpo, miedo al dolor, baja autoestima, ansiedad anticipatoria o dificultad para reconectar con el deseo.

En mujeres con bajo deseo sexual acompañado de malestar, este tipo de intervención puede ayudar a mejorar la calidad de vida y la función sexual.

Mindfulness, educación sexual y función sexual femenina

El mindfulness y la educación sexual también han demostrado ser eficaces para tratar la falta de excitación, los problemas del orgasmo y los efectos del estado de ánimo sobre la función sexual.

El mindfulness puede ayudar a mejorar la conexión con el cuerpo, reducir la ansiedad y favorecer una mayor presencia durante las relaciones sexuales.

De hecho, la terapia cognitivo-conductual y el mindfulness unidos parecen reportar un impacto positivo bastante claro en el malestar y la calidad de vida, según recoge la revisión de van Driel et al. (2018) (9).

La educación sexual, por otro lado, permite entender qué está ocurriendo, desmontar mitos y reducir la culpa. Muchas mujeres creen que “les pasa algo raro” cuando en realidad están viviendo síntomas frecuentes y abordables.

La evidencia es clara: abordar la mente es abordar la sexualidad.

Ansiedad, estado de ánimo y calidad de vida sexual

La ansiedad y el estado de ánimo influyen directamente en la libido. Cuando el sistema nervioso está en alerta, el deseo sexual suele pasar a un segundo plano: el cuerpo prioriza la supervivencia, la resolución de problemas o la gestión del estrés, no la intimidad.

Por eso, mejorar el descanso, reducir el estrés, cuidar la salud mental y tener espacios de autocuidado puede ayudar a mejorar la función sexual.

La libido no solo necesita hormonas. También necesita seguridad, calma y bienestar.

Ejercicio físico y libido en la menopausia

El ejercicio físico es una de las herramientas más potentes durante la menopausia.

No solo ayuda a mejorar la composición corporal, la fuerza o la salud ósea. También puede mejorar el estado de ánimo, la ansiedad, la percepción corporal, la energía, la calidad del sueño y la calidad de vida.

Y todo esto crea un contexto más favorable para la función sexual.

Cómo el ejercicio mejora el bienestar psicológico y hormonal

El ejercicio físico puede ayudar a reducir síntomas psicológicos asociados a la menopausia, mejorar la percepción de bienestar y aumentar la calidad de vida.

Además, entrenar puede mejorar la sensibilidad a la insulina, la salud cardiovascular, la masa muscular, la fuerza y el metabolismo.

Aunque el ejercicio no “devuelve” la menopausia atrás ni evita todos los cambios hormonales, sí ayuda a que el cuerpo funcione mejor en esta etapa.

Y cuando una mujer se siente con más energía, más fuerte, más capaz y más cómoda con su cuerpo, es más probable que también mejore su relación con la sexualidad.

Por qué entrenar mejora el terreno metabólico y sexual

La función sexual ocurre dentro de un contexto físico y emocional. Si una mujer duerme mal, se siente fatigada, tiene peor salud metabólica, baja autoestima o dolor corporal, su deseo sexual puede verse afectado.

El ejercicio ayuda a mejorar ese terreno. Puede reducir la ansiedad, mejorar el ánimo, favorecer la circulación, mejorar la fuerza muscular y aumentar la percepción de control sobre el propio cuerpo.

Por eso, el ejercicio físico no debe verse solo como una herramienta estética. Durante la menopausia, puede ser una intervención clave para la salud integral.

Entrenamiento de suelo pélvico para mejorar la función sexual

Dentro de las diferentes formas de ejercicio, el entrenamiento de suelo pélvico destaca por su relación directa con la función sexual femenina.

El suelo pélvico participa en la continencia, el soporte de órganos pélvicos, la estabilidad lumbopélvica y la respuesta sexual.

Cuando esta musculatura está debilitada, poco coordinada o alterada, pueden aparecer molestias, escapes de orina, sensación de pesadez, dolor, menor satisfacción sexual o cambios en la percepción corporal.

Por ello, fortalecer esta zona tiene un efecto muy positivo sobre la sexualidad.

Qué son los ejercicios de Kegel y qué beneficios tienen

Los ejercicios de Kegel consisten en contraer y relajar la musculatura del suelo pélvico. Cuando se realizan correctamente, pueden ayudar a mejorar la conciencia corporal, la fuerza y la coordinación de esta zona.

En mujeres menopáusicas, el entrenamiento de suelo pélvico puede contribuir a reducir molestias, mejorar la excitación, aumentar la satisfacción sexual y favorecer el orgasmo.

Eso sí, no todas las mujeres necesitan lo mismo. En algunos casos puede haber debilidad, pero en otros puede existir exceso de tensión o dolor. Por eso, si hay síntomas importantes, lo ideal es acudir a una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico.

Protocolo sencillo de Kegel para empezar hoy

Un protocolo básico para empezar puede ser el siguiente:

  • Contrae el suelo pélvico durante 10 segundos.
  • Relaja durante 10 segundos.
  • Repite el ciclo 10 veces.
  • Realiza esta serie 3 o 4 veces al día.

La clave está en contraer correctamente, sin apretar glúteos, abdomen o piernas de forma excesiva. La sensación debería ser similar a intentar contener un gas o cortar el flujo de la orina, aunque no se recomienda entrenar habitualmente cortando la micción.

Este protocolo puede ser un punto de partida, pero no sustituye una valoración individual si hay dolor, prolapsos, escapes de orina o síntomas persistentes.

Entrenamiento de fuerza y salud sexual femenina

Además del suelo pélvico, el entrenamiento de fuerza general también es muy importante durante la menopausia.

Levantar pesas ayuda a conservar masa muscular, mejorar la fuerza, proteger la salud ósea, aumentar la funcionalidad y mejorar la composición corporal.

Y todo eso puede influir indirectamente en la salud sexual.

Por qué levantar pesas ayuda durante la menopausia

Durante la menopausia aumenta el riesgo de pérdida de masa muscular y densidad ósea. El entrenamiento de fuerza es una de las mejores herramientas para combatir estos cambios.

Pero sus beneficios no son solo físicos. Muchas mujeres también mejoran su autoestima, su seguridad corporal y su sensación de capacidad cuando empiezan a entrenar fuerza.

Sentirse más fuerte puede cambiar la forma en que una mujer se percibe a sí misma. Y esa percepción corporal puede influir en el deseo sexual.

Por eso, el entrenamiento de fuerza debería formar parte de cualquier estrategia integral de salud en la menopausia.

Cómo combinar fuerza, suelo pélvico y alimentación

La estrategia más completa no consiste en elegir una sola herramienta, sino en combinarlas.

Una buena base podría incluir:

  • Entrenamiento de fuerza 2-3 veces por semana.
  • Trabajo específico de suelo pélvico adaptado a las necesidades de cada mujer.
  • Alimentación rica en proteína, grasas saludables, carbohidratos de calidad, fibra y antioxidantes.
  • Cuidado de la salud mental, el descanso y el estrés.
  • Valoración profesional si existen síntomas como dolor, sequedad intensa, infecciones recurrentes o bajo deseo acompañado de malestar.

La libido en la menopausia no se recupera con una solución mágica. Se mejora creando un entorno físico, emocional y metabólico más favorable.

Cuándo buscar ayuda profesional

Aunque las intervenciones naturales tienen un impacto real y demostrado, hay situaciones en las que es importante contar con el acompañamiento de un profesional de la salud.

Dolor durante las relaciones sexuales

El dolor durante las relaciones sexuales no debería asumirse como algo normal. Puede estar relacionado con sequedad vaginal, atrofia vulvovaginal, alteraciones del suelo pélvico, infecciones, inflamación, tensión muscular o factores psicológicos.

Si aparece dolor de forma recurrente, lo más recomendable es acudir a una ginecóloga y, si es necesario, a una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico.

Falta de deseo acompañada de malestar emocional

Tener menos deseo en un momento concreto de la vida no siempre es un problema. El deseo fluctúa y puede cambiar por muchas razones.

Pero si la falta de libido genera angustia, afecta a la autoestima, deteriora la relación de pareja o produce malestar emocional, merece atención.

En estos casos, puede ser útil trabajar con profesionales de la salud mental, sexología o medicina especializada.

Síntomas urinarios, sequedad o infecciones recurrentes

La sequedad vaginal, las infecciones urinarias recurrentes, el dolor, el picor, la irritación o los síntomas urinarios pueden formar parte del síndrome genitourinario de la menopausia.

Estos síntomas tienen tratamiento y abordaje. No hay que normalizarlos ni vivirlos en silencio.

Buscar ayuda profesional puede mejorar no solo la vida sexual, sino también la comodidad diaria y la calidad de vida.

Recuperar la libido en la menopausia es posible

La pérdida de libido durante la menopausia es frecuente, pero no debe asumirse como una condena ni como algo que simplemente haya que aceptar sin más. El deseo sexual puede verse afectado por muchos factores al mismo tiempo: los cambios hormonales, la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones, el estado de ánimo, la autoimagen, el estrés, la salud metabólica, el descanso o la calidad de vida general.

Por eso, la solución no pasa por mirar una sola pieza del problema, sino por entender el conjunto. La libido no depende únicamente de las hormonas. También depende de cómo se encuentra el cuerpo, de cómo una mujer se percibe a sí misma, de si existe dolor o incomodidad, de su estado emocional, de su alimentación, de su nivel de actividad física y de la salud de su suelo pélvico.

Cuando la menopausia se entiende desde esta perspectiva, deja de verse como una etapa de pérdida y empieza a entenderse como una etapa que necesita herramientas específicas. Y ahí es donde cobran importancia las tres grandes intervenciones naturales con mayor sentido dentro de un enfoque integral: la nutrición, el ejercicio físico y el cuidado de la salud mental.

La menopausia no tiene por qué significar el final del deseo sexual. Con información, acompañamiento y un enfoque integral, la libido puede mejorar y la mujer puede recuperar una parte importante de su bienestar físico, emocional y sexual.

Convierte este conocimiento en tu salida profesional

Saber la teoría para enfrentar una etapa vital como la menopausia es un paso importante, pero ser capaz de aplicarla tanto a tu caso concreto como al de otras personas es lo que diferencia a los que tienen nociones de los que poseen el verdadero conocimiento. 

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Preguntas frecuentes sobre la libido en la menopausia

¿Es normal perder la libido durante la menopausia?

Sí, es relativamente frecuente que el deseo sexual disminuya durante la menopausia debido a cambios hormonales, sequedad vaginal, alteraciones del sueño, fatiga, estrés o cambios emocionales. Sin embargo, que sea frecuente no significa que deba asumirse como irreversible o inevitable.

¿Por qué baja la libido durante la menopausia?

La disminución de estrógenos y andrógenos puede afectar a la excitación, la lubricación y el deseo sexual. Además, factores como el dolor durante las relaciones, la ansiedad, la autoimagen, el cansancio o el estrés también influyen en la libido femenina.

¿La menopausia significa el final de la sexualidad?

No. La menopausia marca el final de la etapa reproductiva, pero no el final de la sexualidad. Muchas mujeres siguen teniendo deseo sexual y pueden mantener una vida íntima satisfactoria después de la menopausia.

¿Qué relación hay entre sequedad vaginal y falta de deseo?

La sequedad vaginal puede generar molestias o dolor durante las relaciones sexuales. Cuando el cuerpo asocia las relaciones con incomodidad, el deseo sexual suele disminuir de forma progresiva.

¿El ejercicio físico puede ayudar a recuperar la libido?

Sí. El ejercicio físico puede mejorar el estado de ánimo, la autoestima, la energía, el descanso, la circulación y la percepción corporal. Todo ello crea un contexto más favorable para la función sexual durante la menopausia.

¿El entrenamiento de fuerza es beneficioso durante la menopausia?

Sí. El entrenamiento de fuerza ayuda a conservar masa muscular, mejorar la salud ósea, aumentar la fuerza y favorecer una mejor percepción corporal. Estos beneficios pueden influir indirectamente en el bienestar sexual y emocional.

¿Qué ejercicios ayudan a mejorar la función sexual femenina?

El entrenamiento del suelo pélvico, como los ejercicios de Kegel, puede ayudar a mejorar la función sexual, la conciencia corporal y la musculatura implicada en la excitación y el orgasmo.

¿La alimentación influye en la libido durante la menopausia?

Sí. Una alimentación rica en proteína de calidad, grasas saludables, antioxidantes, fibra y alimentos frescos puede ayudar a mejorar el bienestar general, la salud metabólica y el contexto fisiológico relacionado con la sexualidad.

¿El estrés y la ansiedad afectan al deseo sexual?

Mucho. El estrés, la ansiedad y el mal descanso pueden reducir la libido porque el sistema nervioso prioriza la supervivencia y la gestión emocional antes que el deseo sexual.

¿Cuándo conviene acudir a un profesional?

Es recomendable buscar ayuda profesional cuando existen síntomas como dolor durante las relaciones, sequedad intensa, infecciones urinarias recurrentes, bajo deseo sexual acompañado de malestar emocional o síntomas persistentes que afecten a la calidad de vida.

Publicación revisada por:

Dra. Rut López Osca

Dra. Rut López Osca

Doctora en Ciencias del Deporte, especializada en ejercicio, envejecimiento y salud cardiovascular con enfoque en salud femenina.

Referencias bibliográficas

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