Intolerancia a la histamina: qué es, síntomas y cómo recuperar la tolerancia

Mujer joven conversando en una consulta con una mano abierta sobre la mesa, junto al titular «Histamina: entiende tu tolerancia».

La histamina está en el centro de muchas consultas que no encuentran respuesta fácil: migrañas recurrentes, hinchazón después de comer, palpitaciones sin causa aparente, picores que van y vienen. Si llevas tiempo con síntomas difusos que nadie termina de explicar, entender cómo funciona la histamina puede ser el punto de partida que necesitabas.

Respuesta rápida: la intolerancia a la histamina es un desequilibrio entre la histamina que entra o se acumula en el cuerpo y la capacidad para degradarla, sobre todo por una actividad baja de la enzima DAO en el intestino (1). Provoca síntomas muy variados (digestivos, migraña, picor, congestión o palpitaciones), se estima que afecta al 1-3 % de la población y no hay una prueba única que la confirme (2). Se aborda con una dieta baja en histamina temporal, seguida de una reintroducción guiada, y revisando los factores que reducen la tolerancia.

¿Qué es la histamina y para qué sirve en el cuerpo?

La histamina es una molécula que fabrica tu propio organismo y que es imprescindible para la vida. Sin ella, varios procesos fundamentales no podrían ocurrir. El problema no es tenerla, sino no poder gestionarla bien cuando se acumula en exceso.

Es importante entender esto desde el principio, porque buena parte del enfoque actual sobre la histamina gira en torno a eliminarla. Y ese no es el objetivo. La histamina no es una sustancia dañina que haya que erradicar; es una molécula mensajera que cumple funciones clave en el organismo.

¿De dónde viene la histamina?

La histamina tiene dos fuentes principales:

La histamina se produce en el organismo y también puede estar presente en los alimentos; no procede solo de la dieta.

Histamina producida por el cuerpo

El organismo fabrica histamina de forma natural. Se sintetiza principalmente en los mastocitos (células del sistema inmune) y en los basófilos (un tipo de glóbulo blanco), aunque también en el sistema nervioso y en el tubo digestivo. Esta histamina endógena se libera con el fin de combatir infecciones, lesiones, estrés o respuestas inmunitarias.

Histamina presente en los alimentos

Muchos alimentos contienen histamina o favorecen su liberación en el organismo. Los más conocidos son los fermentados (vino, cerveza, quesos curados, embutidos), el pescado curado o en conserva, los tomates, las espinacas o el chocolate.

En condiciones normales, el cuerpo tiene mecanismos para degradar esta histamina alimentaria antes de que cause problemas. Cuando esos mecanismos fallan, es cuando aparecen los síntomas.

Funciones clave de la histamina en el organismo

La histamina participa en múltiples procesos esenciales:

  • Facilita la llegada de sangre y oxígeno a los tejidos.
  • Participa en movimientos involuntarios del intestino, vasos sanguíneos y vías respiratorias.
  • Estimula la secreción de ácido gástrico.
  • Modula procesos inflamatorios y del sistema inmune.
  • Influye en el estado de alerta y la regulación neurológica.

Es una molécula muy potente y, precisamente por ello, cuando se acumula puede generar síntomas en múltiples sistemas del cuerpo.

La histamina interviene en funciones inmunitarias, digestivas y nerviosas; eliminarla no es el objetivo.

¿Qué es la intolerancia a la histamina?

La intolerancia a la histamina no es una alergia alimentaria ni una reacción clásica del sistema inmune. Se trata de un desequilibrio entre la cantidad de histamina acumulada y la capacidad del organismo para degradarla.

Cuando la cantidad de histamina supera lo que una persona puede tolerar, es cuando aparecen síntomas. Dicha cantidad varía de una persona a otra y puede fluctuar en el tiempo según múltiples factores.

Diferencias entre intolerancia a la histamina y alergia

Esta distinción es fundamental y conviene tenerla clara:

En una alergia, el sistema inmune identifica una sustancia como amenaza y genera una respuesta específica mediante anticuerpos (IgE). La reacción puede ser inmediata y grave, incluso ante cantidades mínimas del alérgeno.

En la intolerancia a la histamina, el sistema inmune no está implicado de la misma manera. No hay anticuerpos IgE específicos frente a la histamina. Lo que ocurre es que el organismo tiene dificultad para degradar la histamina que ingiere o produce, y cuando se acumula por encima del umbral de tolerancia, se generan síntomas. La cantidad importa: una pequeña exposición puede no dar síntomas, mientras que una acumulación mayor sí.

Por eso, aunque las pruebas de alergia den negativo, pueden aparecer síntomas similares a los de un alérgico.

Esto también explica por qué los síntomas no siempre aparecen con los mismos alimentos ni con la misma intensidad: dependen del contexto, del estado del organismo en ese momento y de la suma de factores que veremos más adelante.

Los síntomas pueden parecerse, pero no bastan para identificar una alergia o una reacción a histamina.

La enzima DAO: el filtro que regula la histamina alimentaria

Qué es la DAO

La DAO (diamino oxidasa) es una enzima encargada de degradar la histamina que proviene de los alimentos. Se produce principalmente en el intestino delgado y actúa como un filtro:

  • Si funciona correctamente, descompone la histamina antes de que pase a la sangre y la elimina sin problemas.
  • Si su actividad es insuficiente, la histamina atraviesa la barrera intestinal y llega a la circulación sistémica, acumulándose y pudiendo desencadenar varios síntomas (1).

La DAO es el biomarcador más utilizado cuando se sospecha intolerancia a la histamina. Existen análisis que permiten medir su actividad en sangre. Sin embargo, un valor bajo de DAO no confirma por sí solo el diagnóstico, del mismo modo que un valor normal no lo descarta.

La DAO participa en la degradación extracelular y la HNMT actúa dentro de las células; una sola enzima no explica todo el cuadro.

Por qué la DAO no es diagnóstico por sí sola

La intolerancia a la histamina es multifactorial. La actividad de la DAO es un dato relevante, pero no debe interpretarse de forma aislada, sino dentro del contexto clínico completo:

La evidencia científica respalda la evaluación de síntomas como la historia personal, alimentación, medicación, estado intestinal y otros factores (3).

Un perfil bajo de DAO con síntomas compatibles apunta en una dirección, pero el diagnóstico siempre debe realizarse en consulta, con un profesional que pueda valorar el caso de forma integral.

Medir DAO en sangre no permite confirmar o descartar por sí solo la causa de síntomas tras comer.

Cómo saber si tienes intolerancia a la histamina: pruebas

No existe una prueba única. El diagnóstico combina la aparición de síntomas típicos con la exclusión de otros trastornos: pruebas de alergia, como el prick test, para descartar una alergia alimentaria mediada por IgE, y la medición de triptasa en sangre para descartar una mastocitosis (2).

A partir de ahí pueden sumarse la actividad de la DAO en sangre o una variante de la prueba cutánea con histamina (la llamada «histamine 50-skin-prick test»). Ambas pueden ayudar a identificar un déficit de DAO de origen genético o farmacológico, pero no detectan el que se debe a enfermedades intestinales (2). Por eso, una analítica normal no descarta la intolerancia, y una baja no basta para confirmarla.

La valoración revisa la historia de síntomas y otras causas posibles; no hay una prueba única confirmatoria.

¿Por qué no todas las personas degradamos la histamina igual?

Esta es una de las preguntas más importantes, y la respuesta no es sencilla. No hay una sola causa. La forma en que tu cuerpo maneja la histamina depende de la interacción de múltiples factores:

Genética

Algunas personas pueden tener una actividad DAO más baja desde el nacimiento. Esto significa que su capacidad para degradar la histamina procedente de los alimentos puede ser menor de base.

En estos casos, no tiene por qué existir una enfermedad digestiva evidente. Simplemente, el “filtro” encargado de eliminar parte de la histamina puede funcionar con menos eficacia.

Un estudio piloto español de 2024 encontró que el 79 % de las personas con síntomas de intolerancia a la histamina tenía al menos una de las cuatro variantes del gen de la DAO asociadas a una menor actividad de la enzima (4). Ahora bien, esas variantes eran igual de frecuentes en el grupo sano de comparación; lo que sí se veía más en los pacientes era tener varias variantes a la vez y en las dos copias del gen. Es decir, la genética puede predisponer, pero no lo explica todo.

Tener una predisposición no significa que la persona vaya a tener síntomas siempre. El contexto (estrés, alimentación, inflamación intestinal, descanso o medicación) puede hacer que esa predisposición se manifieste más o menos.

Una variante genética puede estudiarse como predisposición, pero no predice por sí sola síntomas ni demuestra un diagnóstico.

Intestino, microbiota

El intestino es una pieza clave en la tolerancia a la histamina. La enzima DAO se encuentra principalmente en la mucosa intestinal, por lo que cualquier alteración digestiva puede afectar a la capacidad de degradar histamina.

Procesos como inflamación intestinal, síndrome del intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, infecciones, alteraciones de la microbiota o cirugías digestivas pueden reducir esa capacidad de gestión.

Además, algunas bacterias intestinales pueden producir histamina, mientras que otras pueden ayudar a mantener un entorno intestinal más equilibrado. Por eso, cuando la microbiota está alterada, la carga total de histamina puede aumentar.

Esto explica por qué muchas personas con intolerancia a la histamina no solo presentan síntomas tras comer determinados alimentos, sino también digestiones pesadas, gases, distensión abdominal o cambios en el ritmo intestinal.

Algunas bacterias pueden producir histamina, pero un perfil de microbiota no identifica por sí solo la causa de los síntomas.

Medicación

Algunos medicamentos pueden interferir con la actividad de la DAO o favorecer la liberación de histamina. Esto no significa que sean “malos” ni que deban retirarse sin supervisión, pero sí que pueden influir en el umbral de tolerancia.

En una persona con poca capacidad para degradar histamina, ciertos fármacos pueden actuar como un factor añadido. Es decir, no causan el problema por sí solos, pero pueden contribuir a que aparezcan síntomas cuando se suman a otros factores.

Por eso, ante una sospecha de intolerancia a la histamina, es importante revisar la medicación habitual con un profesional sanitario.

La medicación habitual se revisa con un profesional; no debe retirarse por una sospecha de reacción alimentaria.

Sistema nervioso y estrés

El estrés crónico tiene un impacto directo sobre la histamina. Cuando una persona vive en estrés crónico, su cuerpo tiende a estar en un estado de alerta constante.

Ese estado de alerta puede favorecer inflamación, alterar la función digestiva, modificar la permeabilidad intestinal y aumentar la sensibilidad del organismo frente a estímulos que antes toleraba mejor.

En este contexto, la histamina puede convertirse en una señal de que el cuerpo está sobrepasado. No porque “todo sea estrés”, sino porque el estrés sostenido puede bajar el umbral de tolerancia.

Por eso, una persona puede notar que sus síntomas empeoran en épocas de más carga laboral, peor descanso, ansiedad, preocupaciones o tensión emocional.

Los mastocitos son células del sistema inmune que pueden liberar histamina. Cuando el cuerpo percibe amenaza, inflamación o estrés sostenido, estos mastocitos pueden activarse con más facilidad.

Esto puede hacer que una persona reaccione peor a alimentos que antes toleraba bien, tenga más síntomas digestivos, más picor, más congestión, más migrañas o más sensación de fatiga.

En este contexto, la comida puede ser solo una parte del problema. El alimento puede actuar como detonante, pero el terreno de fondo puede ser un cuerpo con el umbral de tolerancia muy bajo.

Trauma y experiencias tempranas

Las experiencias traumáticas o periodos prolongados de inseguridad pueden dejar al sistema nervioso en un estado de hipervigilancia. El cuerpo aprende a anticipar la amenaza, incluso cuando aparentemente no hay un peligro real.

Este estado puede influir sobre la respuesta inmune, la inflamación y la activación de células como los mastocitos, que son capaces de liberar histamina.

Esto no significa que los síntomas sean imaginarios ni “psicológicos”. Significa que el cuerpo puede haber aprendido a funcionar en modo protección.

Por eso, en algunas personas, trabajar solo la dieta no es suficiente. También puede ser necesario regular el sistema nervioso, mejorar el descanso, reducir la carga de estrés y abordar el contexto emocional desde una mirada profesional y segura.

Infecciones e inflamación: lo que todavía es hipótesis

Algunos profesionales relacionan el empeoramiento de los síntomas con infecciones recientes o con la reactivación de virus latentes, como el de Epstein-Barr o los herpesvirus, a través de un aumento de la inflamación. Es una hipótesis plausible, pero hoy no hay estudios que la confirmen en la intolerancia a la histamina, así que conviene tomarla como una posibilidad a valorar en consulta, no como una causa demostrada.

Síntomas frecuentes de la histamina alta

El exceso de histamina puede afectar a múltiples órganos y sistemas, por lo que los síntomas son muy variables.

Síntomas digestivos

Son los más frecuentes y a menudo los primeros en aparecer:

  • Hinchazón abdominal
  • Gases
  • Dolor abdominal
  • Diarrea o estreñimiento
  • Náuseas
  • Digestiones pesadas

Síntomas neurológicos

La histamina actúa como neurotransmisor, lo que explica síntomas como:

  • Migrañas
  • Dolor de cabeza
  • Mareo
  • Niebla mental
  • Fatiga

Síntomas respiratorios

La histamina actúa sobre el músculo liso de las vías respiratorias y puede provocar varios síntomas relacionados con la respiración:

  • Congestión nasal
  • Goteo nasal
  • Estornudos frecuentes
  • Sensación de mucosidad o dificultad para respirar

En personas con asma o rinitis, la histamina puede agravar los síntomas existentes.

Síntomas cardiovasculares

La histamina tiene efectos directos sobre el sistema cardiovascular:

  • Palpitaciones
  • Taquicardia
  • Bajadas de tensión arterial
  • Debilidad

Estos síntomas pueden aparecer especialmente tras la ingesta de alimentos ricos en histamina.

Síntomas en la piel

La piel es uno de los tejidos más sensibles a la histamina:

  • Picor
  • Urticaria
  • Eccemas
  • Enrojecimiento facial
  • Sensación de hinchazón

Dieta baja en histamina: cuándo puede ayudar y cuándo no es suficiente

La dieta baja en histamina es una herramienta útil en determinadas fases del proceso. Reducir temporalmente el aporte de histamina alimentaria puede aliviar la carga total del organismo y ayudar a identificar patrones de tolerancia. En ese sentido, es una buena alternativa.

Por ejemplo, en un estudio con 56 pacientes con urticaria crónica espontánea y síntomas digestivos, al menos tres semanas de dieta baja en histamina redujeron la puntuación de actividad de la urticaria de 9,05 a 4,23 puntos de media, y el 75 % de los pacientes notó mejoría (5).

Sin embargo, hay situaciones en las que la dieta sola no es suficiente, o incluso puede convertirse en un problema por sí misma:

  • Cuando la histamina que está generando síntomas es principalmente endógena (producida por el propio cuerpo), no alimentaria.
  • Cuando el sistema nervioso está en un estado de alerta crónico que mantiene elevada la liberación de histamina con independencia de lo que se coma.
  • Cuando la restricción alimentaria se prolonga en el tiempo y genera ansiedad, aislamiento social o desequilibrios nutricionales.
  • Cuando se convierte en el único enfoque, sin abordar el estado intestinal, el estrés o los factores sistémicos.

La dieta baja en histamina debe entenderse como una fase transitoria y orientativa, no como un estilo de vida permanente. La meta no es comer cada vez menos cosas, sino recuperar la tolerancia.

Alimentos con histamina: cuáles limitar y cuáles suelen tolerarse

No existe una lista oficial. Una revisión de diez dietas bajas en histamina publicadas encontró una gran disparidad entre ellas: solo los alimentos fermentados se excluían en todas, y apenas un tercio de las exclusiones se justificaba por un contenido alto de histamina (6). Con esa cautela, estos son los grupos en los que más coincide la evidencia (2):

GrupoEjemplosPor qué
Fermentados y curadosQuesos curados, embutidos curados, chucrut, salsa de soja, vino, cervezaLas bacterias de la fermentación pueden producir histamina
Pescado o carne poco frescos y conservas de pescadoPescado azul (atún, caballa, sardina) que no sea fresco, conservas y semiconservasLa histamina se forma cuando falta frescura o higiene en el procesado
Algunas verdurasEspinacas, berenjena, tomateContienen histamina de forma natural
Alimentos que pueden interferir con la DAOCítricos, plátanoContienen putrescina, que puede dificultar la degradación de la histamina
Suelen tolerarseCarne y pescado frescos y, en general, alimentos frescos y poco procesadosLa histamina aparece con el paso del tiempo y la fermentación; en el alimento fresco apenas está presente

Otros alimentos con muy poca histamina aparecen en estas listas como «liberadores de histamina», aunque el mecanismo no se ha demostrado (6). Por eso, más que memorizar listas, ayuda aplicar dos reglas: priorizar alimentos frescos y consumir pronto las sobras, conservadas en frío, y reintroducir los alimentos uno a uno tras la fase inicial para encontrar tu propio umbral.

La fermentación, el procesamiento y la conservación influyen en el contenido de histamina; las listas no son universales.

Suplementos de DAO: qué dice la evidencia

Los suplementos de DAO se toman antes de las comidas para degradar en el intestino la histamina de los alimentos. En un estudio piloto con 28 pacientes y sin grupo placebo, tomarlos durante cuatro semanas mejoró todos los síntomas evaluados, que volvieron a aumentar al dejarlos (7). En un ensayo aleatorizado y doble ciego con 100 personas con migraña episódica y déficit de DAO, el suplemento redujo la duración de las crisis de 6,1 a 4,8 horas de media, aunque el número de crisis y la intensidad del dolor bajaron igual que con el placebo (8).

Son resultados prometedores, pero con estudios todavía pequeños: la DAO puede ser un apoyo, no un sustituto de la dieta ni de un diagnóstico bien hecho.

Los estudios sobre suplementos de DAO tienen limitaciones; no sustituyen la valoración clínica ni permiten garantizar una respuesta.

Cómo recuperar la tolerancia a la histamina desde una mirada global

La recuperación de la tolerancia a la histamina no se consigue solo eliminando alimentos. Requiere un enfoque que atienda todos los factores que están contribuyendo al problema. Estos son los ejes principales:

Alimentación baja en histamina sin caer en restricciones extremas

La dieta baja en histamina tiene sentido como punto de partida para reducir la carga y aliviar síntomas en la fase aguda. Pero debe ser temporal, gradual y orientada a la reintroducción progresiva. Una dieta excesivamente restrictiva, mantenida en el tiempo sin supervisión, puede empeorar la situación nutricional y aumentar la ansiedad en torno a la comida.

El objetivo es identificar el umbral personal de tolerancia, no erradicar la histamina.

Si se plantea un ajuste dietético, debe ser limitado y seguido de reevaluación y reintroducción guiadas para evitar restricciones innecesarias.

Recuperar la salud intestinal y la microbiota

Dado que el intestino es el principal lugar de producción de DAO y un factor clave en la regulación de la histamina, cuidar la salud intestinal es esencial. Esto implica abordar la inflamación intestinal si existe, restaurar la diversidad de la microbiota intestinal y corregir factores que puedan estar comprometiendo la barrera intestinal.

Mejorar el descanso, el estrés y la regulación del sistema nervioso

El descanso, el estrés y la regulación del sistema nervioso son factores clave en la tolerancia a la histamina, aunque muchas veces se pasan por alto. Trabajar la regulación del sistema nervioso no es un lujo ni una opción complementaria: es parte central del tratamiento cuando el estrés o el trauma forman parte del cuadro.

Esto puede incluir mejorar la higiene del sueño, reducir el estrés crónico, practicar técnicas de regulación del sistema nervioso autónomo y, cuando sea necesario, contar con el acompañamiento de un profesional de salud mental.

El sueño y el estrés forman parte del contexto de los síntomas; revisarlos no demuestra que sean su causa.

Cuándo acudir a un profesional

La intolerancia a la histamina puede parecer un problema sencillo de manejar con una lista de alimentos permitidos y prohibidos, pero su abordaje real es más complejo.

Si llevas tiempo con síntomas que no mejoran con la dieta, están afectando a tu calidad de vida y no tienes claro cómo empezar, acudir a un profesional especializado es el paso más sensato.

Un profesional puede ayudarte a valorar los factores individuales de tu caso, interpretar correctamente los análisis disponibles, diseñar un plan de acción personalizado y acompañarte en el proceso de recuperación de tolerancia.

Registrar qué ocurre, cuándo y en qué contexto ayuda a valorar síntomas persistentes sin encadenar restricciones o suplementos.

Preguntas frecuentes sobre la intolerancia a la histamina

¿Qué síntomas produce la intolerancia a la histamina?

Los síntomas más frecuentes son hinchazón abdominal, gases, migrañas, picor, urticaria, palpitaciones, congestión nasal, fatiga, niebla mental y molestias digestivas tras las comidas.

¿La intolerancia a la histamina es una alergia?

No. La intolerancia a la histamina no implica anticuerpos IgE como ocurre en las alergias. El problema está en la dificultad del organismo para degradar correctamente la histamina acumulada.

¿Qué es la DAO y qué relación tiene con la histamina?

La DAO (diamino oxidasa) es una enzima encargada de degradar la histamina procedente de los alimentos. Cuando su actividad es baja, la histamina puede acumularse y favorecer síntomas.

¿Qué alimentos tienen más histamina?

Los fermentados y curados (quesos curados, embutidos, vino, cerveza, chucrut o salsa de soja), el pescado que no está fresco y las conservas de pescado, y algunas verduras como las espinacas, la berenjena o el tomate. La carne y el pescado frescos, en cambio, suelen tener muy poca.

¿Se puede curar la intolerancia a la histamina?

En muchos casos se puede mejorar y recuperar tolerancia. El abordaje suele incluir salud intestinal, regulación del estrés, mejora del descanso y una dieta baja en histamina temporal.

¿La dieta baja en histamina debe hacerse para siempre?

No. La dieta baja en histamina suele utilizarse como estrategia temporal para reducir síntomas y ayudar a identificar tolerancias individuales.

¿El estrés puede aumentar la histamina?

Sí. El estrés crónico puede favorecer inflamación, alterar el sistema nervioso y aumentar la liberación de histamina por parte de los mastocitos.

¿La microbiota influye en la intolerancia a la histamina?

Sí. Algunas bacterias intestinales producen histamina y otras ayudan a mantener un mejor equilibrio intestinal. Alteraciones de la microbiota pueden influir en la tolerancia.

¿Qué análisis se hacen para detectar intolerancia a la histamina?

Uno de los biomarcadores más utilizados es la actividad de la enzima DAO en sangre, aunque el diagnóstico siempre debe valorarse junto a síntomas y contexto clínico.

¿La intolerancia a la histamina puede causar migrañas?

Sí. La histamina actúa como neurotransmisor y puede relacionarse con migrañas, dolor de cabeza, mareos y niebla mental en algunas personas.

¿Cómo saber si tengo intolerancia a la histamina?

No hay una prueba única. El diagnóstico se basa en síntomas compatibles, en descartar otras causas como una alergia alimentaria o una mastocitosis y, como apoyo, en pruebas como la actividad de la DAO en sangre. Lo debe valorar un profesional sanitario.

¿Cómo bajar la histamina de forma natural?

Reduciendo durante unas semanas los alimentos con más histamina, como los fermentados, los curados o el pescado que no es fresco; priorizando alimentos frescos; limitando el alcohol, y revisando con un profesional el estado intestinal, la medicación y el estrés. Después conviene reintroducir alimentos poco a poco para no mantener una dieta más restrictiva de lo necesario.

¿Sirven los suplementos de DAO?

Pueden ayudar a algunas personas. Hay un estudio piloto con mejora de los síntomas y un ensayo con placebo en migraña que redujo la duración de las crisis, pero son estudios pequeños. Son un apoyo, no un sustituto de la dieta ni del diagnóstico.

Convierte este conocimiento en tu salida profesional

Entender la intolerancia a la histamina es el primer paso, saber identificarla tanto en tu caso como en el de otras personas es lo que marca realmente la diferencia.

Para que seas capaz de llevar todo este conocimiento a la práctica y convertirlo en tu profesión, hemos creado el Máster en Nutrición Clínica aplicada a Patologías, Endocrinología y Salud, con el que podrás aprender de los mejores profesionales de la nutrición: con criterio y con la evidencia científica más actualizada. Si quieres centrarte en el eje digestivo, el Experto en Microbiota, SIBO y Salud Digestiva trabaja las intolerancias alimentarias y la dieta baja en histamina en su Módulo 10.

Publicación revisada por:

Dra. Rut López Osca

Dra. Rut López Osca

Doctora en Ciencias del Deporte, especializada en ejercicio, envejecimiento y salud cardiovascular con enfoque en salud femenina.

Referencias bibliográficas

  1. Maintz L, Novak N. Histamine and histamine intolerance. Am J Clin Nutr. 2007;85(5):1185-1196. doi:10.1093/ajcn/85.5.1185. https://doi.org/10.1093/ajcn/85.5.1185
  2. Comas-Basté O, Sánchez-Pérez S, Veciana-Nogués MT, Latorre-Moratalla M, Vidal-Carou MC. Histamine intolerance: the current state of the art. Biomolecules. 2020;10(8):1181. doi:10.3390/biom10081181. https://doi.org/10.3390/biom10081181
  3. Jochum C. Histamine intolerance: symptoms, diagnosis, and beyond. Nutrients. 2024;16(8):1219. doi:10.3390/nu16081219. https://doi.org/10.3390/nu16081219
  4. Duelo A, Comas-Basté O, Sánchez-Pérez S, Veciana-Nogués MT, Ruiz-Casares E, Vidal-Carou MC, et al. Pilot study on the prevalence of diamine oxidase gene variants in patients with symptoms of histamine intolerance. Nutrients. 2024;16(8):1142. doi:10.3390/nu16081142. https://doi.org/10.3390/nu16081142
  5. Wagner N, Dirk D, Peveling-Oberhag A, Reese I, Rady-Pizarro U, Mitzel H, et al. A popular myth – low-histamine diet improves chronic spontaneous urticaria – fact or fiction? J Eur Acad Dermatol Venereol. 2017;31(4):650-655. doi:10.1111/jdv.13966. https://doi.org/10.1111/jdv.13966
  6. Sánchez-Pérez S, Comas-Basté O, Veciana-Nogués MT, Latorre-Moratalla ML, Vidal-Carou MC. Low-histamine diets: is the exclusion of foods justified by their histamine content? Nutrients. 2021;13(5):1395. doi:10.3390/nu13051395. https://doi.org/10.3390/nu13051395
  7. Schnedl WJ, Schenk M, Lackner S, Enko D, Mangge H, Forster F. Diamine oxidase supplementation improves symptoms in patients with histamine intolerance. Food Sci Biotechnol. 2019;28(6):1779-1784. doi:10.1007/s10068-019-00627-3. https://doi.org/10.1007/s10068-019-00627-3
  8. Izquierdo-Casas J, Comas-Basté O, Latorre-Moratalla ML, Lorente-Gascón M, Duelo A, Soler-Singla L, et al. Diamine oxidase (DAO) supplement reduces headache in episodic migraine patients with DAO deficiency: a randomized double-blind trial. Clin Nutr. 2019;38(1):152-158. doi:10.1016/j.clnu.2018.01.013. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2018.01.013
¿Te gusta el contenido de ENFAF?

Añádenos como fuente preferida en Google y verás nuestros artículos con más facilidad en tus búsquedas.

Añadir ENFAF como fuente preferida en Google

Compartir

ENFAF ATHLETICS