
Un reciente artículo de Tribuna de Valladolid analiza cómo la Ley 3/2019 de la Actividad Físico-Deportiva de Castilla y León ha cambiado el acceso a la profesión de entrenador personal, que durante años se apoyó más en la experiencia práctica que en una cualificación acreditada.
La pieza repasa las figuras profesionales que reconoce la norma y describe las tres vías de acreditación disponibles: el Técnico Superior en Acondicionamiento Físico, el grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y el certificado de profesionalidad. Dedica especial atención a este último y al procedimiento de evaluación y acreditación de competencias, y aclara que los cursos privados no habilitan por sí mismos para ejercer. También aborda la creciente especialización del sector y el peso del seguimiento online.
El artículo recoge la valoración de Juan Pedro Espadas, director de ENFAF, que subraya que la experiencia profesional acumulada puede servir como vía de acceso a la acreditación oficial, algo que muchos entrenadores desconocen.
