Vigorexia (dismorfia muscular): qué es, síntomas, causas y tratamiento

Deportista joven mirando su reflejo en un espejo, junto al titular «Vigorexia: qué es».

En el blog de hoy vamos a hablar sobre la vigorexia, llamada antiguamente como anorexia nerviosa inversa o como comúnmente suele llamarse ahora, dismorfia muscular.

En este artículo aprenderás qué es la vigorexia y cuáles son sus principales síntomas, qué nos indica la evidencia científica sobre ella, qué personas tienen mayor riesgo de padecerla y qué hacer si te reconoces en lo que vas a leer o si te preocupa alguien de tu entorno.

En pocas palabras: la vigorexia o dismorfia muscular es un trastorno de la imagen corporal en el que la persona se percibe pequeña o poco musculada aunque no lo sea. Se acompaña de entrenamientos y dietas muy rígidos, angustia constante por el físico y, a veces, uso de esteroides, que no alivian los síntomas. Es más frecuente en hombres jóvenes y en culturistas de competición. Si te sientes identificado, lo más útil es consultar con un profesional de la salud mental.

¿Qué es la vigorexia?

La vigorexia o dismorfia muscular es un trastorno de la imagen corporal que la clasificación psiquiátrica de referencia (DSM-5) recoge como una forma del trastorno dismórfico corporal, dentro del grupo de los trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados. Su incorporación a los manuales diagnósticos es relativamente reciente, y en la revisión de Steele y colaboradores se describe como una de las alteraciones psicológicas que más se estudian en el culturismo de competición.1

A diferencia de otros problemas de imagen corporal, en la vigorexia la preocupación no gira en torno a estar delgado, sino a no ser lo bastante grande ni musculado. Por eso se la llamaba anorexia inversa: el razonamiento es el contrario, pero el malestar y la rigidez de conducta son parecidos.

La dismorfia muscular implica preocupación persistente, malestar e interferencia cotidiana.

Síntomas de la vigorexia

Este trastorno cuenta con los siguientes síntomas:

  • Excesiva atención al propio físico.
  • Patrones muy rígidos de dieta y entrenamiento.
  • Una angustia crónica debido a una gran preocupación por pensar que no se tiene suficiente masa muscular.
  • Objetivo de querer ser muy delgado y muy musculado.
  • Pensamiento de tomar esteroides para aumentar más rápidamente masa muscular.

En el día a día, estos síntomas suelen traducirse en conductas como:

  • Mirarse al espejo o pesarse constantemente, o evitar por completo que otros vean el cuerpo.
  • Sentir ansiedad o culpa intensa si se salta un entrenamiento o una comida planificada.
  • Entrenar aunque haya dolor, lesión o enfermedad.
  • Dejar de lado planes sociales, trabajo o estudios para no romper la rutina de entrenamiento o dieta.
  • Usar ropa ancha para «disimular» que se ve pequeño, aunque los demás le vean musculado.

Detengámonos en dos puntos importantes.

Aunque se genere el pensamiento de que tomar esteroides aumentará la masa muscular y con ello disminuirán los síntomas, la evidencia no ve lo mismo, ya que cuando se hacen encuestas, el uso de esteroides no disminuyen los síntomas de dismorfia versus las personas que no toman esteroides.

Por otro lado, las personas que suelen verse pequeñas, realmente suelen ser musculadas y fuertes.

Señales de malestar y rigidez en la rutina que justifican valoración profesional.

Vigorexia y anorexia: diferencias

AspectoVigorexia (dismorfia muscular)Anorexia nerviosa
Percepción del cuerpoSe ve pequeño o poco musculadoSe ve con exceso de peso
ObjetivoGanar músculo y estar muy definidoPerder peso
Conducta alimentariaDietas muy rígidas, alta en proteína, uso de suplementosRestricción de la ingesta
EjercicioFuerza e hipertrofia de forma compulsivaEjercicio compulsivo para gastar energía
Perfil más frecuenteHombres jóvenes que entrenan fuerzaMujeres jóvenes
Comparación orientativa: ambos son trastornos que requieren valoración profesional.

¿Qué dice la evidencia sobre la vigorexia?

Vamos a empezar a ver una parte de la evidencia que tenemos sobre dismorfia muscular.

Una gran revisión de Steele et al. en 2019, se vio que la prevalencia de dismorfia en competidores va desde un 3% a +50%, dándose estas diferencias por los diferentes métodos de diagnóstico o por las diferentes poblaciones estudiadas.1

Por otro lado, los autores comentan cómo los competidores suelen tener un mayor uso de suplementación, un mayor número de entrenamientos y una menor vida social que los no competidores. Además, señalan que los culturistas de competición podrían tener más riesgo en cuatro áreas: dismorfia muscular, trastornos de la conducta alimentaria, uso de sustancias para mejorar la imagen o el rendimiento y dependencia del ejercicio, aunque insisten en distinguir la disciplina planificada que exige el deporte de una conducta patológica.1

En cuanto a la diferencia en los síntomas de dismorfia entre sujetos dopados o naturales, no parece existir ninguna diferencia, salvo la del propio uso de sustancias dopantes.

Por último, los hombres parecen tener una mayor puntuación en los síntomas de dismorfia muscular.

Culturistas frente a otras personas que entrenan fuerza

También tenemos una revisión sistemática con metaanálisis de 2017 por Mitchell et al. donde el objetivo de este estudio fue revisar la evidencia, buscando las diferencias en la sintomatología entre bodybuilders competidores (BB) y no competidores (NBBRT) y, como objetivo secundario, identificar las características psicológicas que se dan.2

Para ello, se reunieron un total de 31 estudios, con 5880 participantes repartidos de la siguiente forma:

  • 1895 Bodybuilders, 3523 no competidores y 462 controles que no entrenaban.
  • La media de edad de bodybuilders rondaba en 30 años, mientras que, en los no bodybuilders, los sujetos masculinos tenían una media de 27 años y los sujetos femeninos una media de 22 años.
  • En 7 de los 31 estudios se informó del uso de agentes anabólicos, y, en dos de estos estudios, se informó que no se usaban esteroides porque los participantes competían en una competición natural con controles antidoping; en los 24 restantes no sabemos nada, por lo cual puede ser una gran limitación.

Los resultados principales encontrados fueron:

  • Los BB utilizaban más doping que los NBBRT, pero los autores comentan que no saben si el uso de doping es más causa o efecto de la dismorfia muscular. Además, como hemos comentado anteriormente, el uso de doping no parece remediar los síntomas de dismorfia.
Metaanálisis de Mitchell 2017: uso de sustancias dopantes en culturistas y otras personas que entrenan fuerza
  • Los BB tenían una mayor dependencia de hacer ejercicio
Metaanálisis de Mitchell 2017: dependencia del ejercicio en culturistas
  • Los BB tenían una mayor preocupación por la simetría o tamaño de los músculos
Metaanálisis de Mitchell 2017: preocupación por el tamaño y la simetría muscular
  • Los BB tenían una mayor obsesión y protección física.
Metaanálisis de Mitchell 2017: obsesión y protección física en culturistas
  • Los BB tenían una mayor obsesión por el comportamiento dietético.
Metaanálisis de Mitchell 2017: obsesión por la dieta en culturistas

En el metaanálisis, los culturistas de competición puntuaron más alto que los no competidores, y la calidad de los estudios incluidos fue, en general, baja o moderada, algo a tener en cuenta al interpretar los resultados.2

En cuanto al factor psicológico, la dismorfia muscular se asoció con una mayor ansiedad, depresión, un mayor perfeccionismo y menor autoestima.

Todo esto puede llevarnos a problemas graves en la salud a largo plazo, generándonos un gran estrés y nada positivo para nosotros.

Edad, redes sociales y vigorexia

Yéndonos al último estudio a tratar en este blog, vamos a ir a un estudio transversal (estudio en el que se observa a un grupo de personas o se recopila cierta información, en un momento determinado o en el transcurso de un periodo corto) donde el objetivo fue ver la relación entre el impulso por querer ganar masa muscular y las tendencias dismórficas musculares en culturistas paquistanís.3

En este estudio fueron incluidos 211 culturistas varones de entre 18 y 32 años, con una edad media de unos 26 años.

Se utilizaron distintos métodos diagnósticos para ver la relación con la dismorfia muscular y los resultados fueron los siguientes:

  • 29 de ellos tenían una dismorfia muscular leve
  • 132 tenían una dismorfia muscular moderada
  • 50 tenían una dismorfia muscular grave.

Algo interesante de este estudio y como menciona literalmente el autor principal, es que “las personas más jóvenes tienen más dismorfia muscular que las personas adultas. Los hombres más jóvenes están más preocupados por su apariencia física, ya que es un momento de cambios puberales y hormonales, así como diferentes patrones de socialización e identidades sociales. Todo esto los motiva a disfrutar del crecimiento muscular al participar en estrategias de cambio corporal, como el uso de suplementos y el ejercicio. Los hombres casados están en una etapa de la vida en la que ya han alcanzado la identidad y la intimidad y, como tal, el impulso por la musculatura también podría ser menos en tales individuos, además, estos efectos negativos también pueden ser consecuencia de la influencia de las redes sociales.”

No solo tenemos estos estudios, tendríamos muchos más donde podríamos hablar de lo mismo. No obstante, creo que ya tenemos suficiente explicación para ver como este trastorno podría afectarnos.

Causas y factores de riesgo de la vigorexia

No existe una causa única. A partir de los estudios que hemos visto, los factores que con más frecuencia se asocian a la vigorexia son:

  • Ser hombre y joven, la etapa en la que más pesa la presión por la apariencia.
  • Competir en culturismo o en deportes muy centrados en la imagen corporal.
  • Rasgos psicológicos como el perfeccionismo, la baja autoestima, la ansiedad o la depresión.
  • Exposición a modelos corporales extremos en redes sociales y medios.
  • Uso de sustancias para ganar músculo, que puede ser causa o consecuencia del trastorno.

Tener uno o varios de estos factores no significa padecer vigorexia: entrenar con disciplina, seguir una dieta o competir no son, por sí mismos, síntomas. La diferencia está en el grado de malestar y en cuánto interfiere en la vida de la persona.

Entrenar, planificar una dieta o competir no implica por sí solo dismorfia muscular.

¿Se puede tratar la vigorexia?

Sí. El primer paso es reconocer el problema y pedir una valoración a un profesional de la salud mental (psicólogo o psiquiatra), ya que el diagnóstico y el tratamiento deben individualizarse. Los entrenadores, preparadores y profesionales del deporte tienen un papel importante en detectar las señales de alarma y en derivar a la persona, tal y como recoge una revisión sobre el reconocimiento y tratamiento de la dismorfia muscular en el ámbito deportivo.4

  • Si te reconoces en estos síntomas, habla con tu médico de cabecera o con un psicólogo; no tienes que resolverlo solo.
  • Si te preocupa alguien de tu entorno, exprésale tu preocupación sin juzgar su físico y anímale a pedir ayuda profesional.
  • Si eres entrenador, evita reforzar conductas extremas y prioriza la salud y el rendimiento sobre la estética.

Por lo cual, teniendo consciencia de la evidencia que tenemos podremos mejorar mucho estos factores, y ayudar a más personas que puedan tener problemas similares. El proceso de ganancia de masa muscular es lento y costoso, además, busca mejorar por y para ti, ese siempre será tu mayor logro.

Aunque creas que te ves más pequeño, mira al pasado, y mira todo lo que has avanzado hasta ahora, gracias a eso, estoy seguro que verás un gran cambio y te impulsará a seguir. Si quieres medir tu progreso de forma objetiva, en lugar de fiarte solo del espejo, te puede ayudar nuestra guía para saber si estás ganando masa muscular o grasa.

Buscar valoración profesional y acompañar sin juzgar el físico.

Preguntas frecuentes sobre la vigorexia

¿Qué es la vigorexia?

La vigorexia, también llamada dismorfia muscular, es un trastorno caracterizado por una preocupación excesiva por no tener suficiente masa muscular, lo que lleva a entrenamientos rígidos, dietas estrictas y malestar psicológico.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

Algunos síntomas frecuentes son la obsesión por el aspecto físico, la angustia por sentirse pequeño a pesar de estar musculado, el exceso de entrenamiento, la rigidez en la dieta y pensamientos relacionados con el uso de esteroides.

¿Quiénes tienen más riesgo de padecer vigorexia?

El trastorno es más común en hombres jóvenes y culturistas, especialmente en competidores. También se asocia con mayor uso de suplementos, entrenamientos más frecuentes y menor vida social.

¿El uso de esteroides ayuda a reducir los síntomas?

No. La evidencia científica muestra que el consumo de esteroides no disminuye los síntomas de dismorfia muscular, aunque algunos crean que ganar más masa resolverá el problema.

¿La vigorexia es un trastorno de la conducta alimentaria?

No exactamente. Se clasifica como una forma del trastorno dismórfico corporal, aunque comparte rasgos con los trastornos de la conducta alimentaria, como la rigidez con la dieta, y ambos pueden aparecer a la vez.

¿Qué consecuencias psicológicas puede tener?

La vigorexia se asocia con ansiedad, depresión, baja autoestima y perfeccionismo excesivo, lo que puede afectar negativamente la salud mental y la calidad de vida.

¿Se puede superar la vigorexia?

Sí. La conciencia del trastorno, el apoyo profesional y un enfoque equilibrado del entrenamiento y la nutrición son claves para mejorar. Recordar los progresos reales y buscar bienestar más allá de la apariencia es fundamental.

Publicación revisada por:

Dr. Robert Usach

Dr. Robert Usach

Doctor en Actividad Física y experto en biomecánica aplicada a la hipertrofia; dirige contenidos en ENFAF y une ciencia y práctica.

Referencias bibliográficas

  1. Steele IH, Pope HG, Kanayama G. Competitive Bodybuilding: Fitness, Pathology, or Both? Harv Rev Psychiatry. 2019;27(4):233-240. doi:10.1097/HRP.0000000000000211
  2. Mitchell L, Murray SB, Cobley S, Hackett D, Gifford J, Capling L, et al. Muscle Dysmorphia Symptomatology and Associated Psychological Features in Bodybuilders and Non-Bodybuilder Resistance Trainers: A Systematic Review and Meta-Analysis. Sports Med. 2017;47(2):233-259. doi:10.1007/s40279-016-0564-3
  3. Bashir U, Rehman S, Zahra FT. Drive for muscularity and tendencies of muscle dysmorphia among Pakistani bodybuilders: A prevalence study. J Pak Med Assoc. 2021;71(5):1350-1352. doi:10.47391/JPMA.753
  4. Leone JE, Sedory EJ, Gray KA. Recognition and treatment of muscle dysmorphia and related body image disorders. J Athl Train. 2005;40(4):352-359. PMID: 16404458
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