Entrenar con agujetas

¿Es bueno entrenar con agujetas?

Realmente esto no es así. Las agujetas son un indicador indirecto del daño muscular, relacionado con micro-lesiones e inflamación en los tejidos y estructuras.

¿Tener agujetas es sinónimo de hacer un buen entrenamiento?

La presencia de las típicas agujetas post-entreno pueden deberse a distintos factores. A menudo el atleta considera productivo su entreno, tal vez mediante la famosa frase del culturismo “No pain no gain”.

La cosa empeora si el entrenador personal se aprovecha de estas sensaciones para convencer al cliente de la efectividad de su método. Entrenar con agujetas muy fuertes podría comprometer al entrenamiento.

Es necesario explicar al cliente que lamenta la ausencia de agujetas como ineficacia de su entrenamiento. Debe quedar claro que no existe  necesariamente una relación directa entre agujetas y eficiencia.

Motivos por los que pueden aparecer agujetas

Una de las principales variables que contribuyen a la aparición de agujetas es el nuevo estímulo:

  • Nuevo ejercicio
  • Cambiar el tipo de trabajo (ej. pasar de altas reps y poco peso a bajas reps y mucha carga);
  • Cambio de las variables (volumen, intensidad, frecuencia, etc.);
  • Modificar la dinámica de un ejercicio;
  • Cambiar directamente la rutina de entrenamiento;
  • Volver a entrenar después de una fase de inactividad.

Eso no significa de ninguna manera que añadir a cada entrenamiento un nuevo estímulo mejore el rendimiento o la composición corporal.

A menudo se toma esta decisión porque se está convencido de que, si nos causa más agujetas un cierto tipo de estímulo, manipulándolo nos hará crecer y/o mejorar más.

Los ejercicios que tienden a poner fuerte tensión cuando el músculo está en estiramiento (cruces de poleas, peso muerto rumano, sentadillas) causan más agujetas con respecto a ejercicios donde la tensión está en acortamiento a mitad del ROM.

Algunos grupos musculares difíciles de estirar (ej: deltoides) tienden a experimentar menos agujetas con respecto a otros que se tensionan en fuerte estiramiento (ej. pectorales, isquios, glúteos).

Perseguir las agujetas, cambiando cada vez el estímulo o realizando siempre y solo ejercicios que ponen mayor énfasis en el extremo del ROM, comprometerá las adaptaciones y, como consecuencia, la hipertrofia muscular.

Las agujetas no indican un buen entrenamiento

A menudo se piensa que tener agujetas es sinónimo de haber realizado un buen entrenamiento, porque “si hemos dañado las fibras, éstas crecerán”.

Primero debemos añadir que la presencia de agujetas no tiene por qué estar relacionada con el daño muscular, de hecho es posible tener agujetas sin daño muscular y lo contrario.

Incluso si ha ocurrido una ruptura de las fibras, eso no significa que se consiga un aumento de la hipertrofia, ya que el daño muscular ha sido bastante reducido como mecanismo de la hipertrofia.

Asimismo, si no percibimos agujetas, no tiene por qué no haber sido un entrenamiento productivo. Como hemos dicho, las agujetas dependen mucho del “nuevo estímulo”, el cual se opone al repeated bout effect (RBE).

Cuando se entrenan grupos musculares y movimientos con una frecuencia medio-alta (2+ por semana) se tiende a tener DOMS mínimos o nulos. Esto es debido al RBE, traducible como “efecto del estímulo repetido”. Este nos hace “acostumbrarnos” al nuevo estímulo atenuando las agujetas. Si quieres saber más sobre cuantas veces entrenar un músculo por semana puedes hacerlo en nuestro artículo “¿Cuántas veces entrenar un músculo por semana?“.

En definitiva, la presciencia de las agujetas no indica un estado de recuperación, así que es posible entrenar los músculos que sufren agujetas. Aunque afectan al rendimiento, también aportan una experiencia didáctica, mejorando la percepción de la tensión muscular en distintos movimientos. 

Entrenar con agujetas

Las agujetas dependen del individuo

La predisposición a desarrollar agujetas, su identidad y duración puede variar de persona a persona a igualdad de programación.

Algunas personas tienden a no sufrir agujetas o de manera muy leve las primeras veces que prueban estímulos distintos a los que están acostumbrados.

Otras tienden a tenerlas siempre por lo menos leves incluso entrenando los grupos musculares con medio-alta frecuencia.

Además no todos los músculos sufren agujetas, así como no todos los músculos sufren daño muscular de la misma manera. Este es uno de los motivos por el cual mucha gente lamenta no sentir los deltoides. Sin embargo, la presencia o no de agujetas post-entreno no significa que no hayamos estimulado el músculo o dañado las fibras.

DOMS: tabla resumen

Resumiendo, podemos decir que:

  • Las agujetas dependen principalmente de un “nuevo estímulo“;
  • Las agujetas no indican que hemos entrenado de forma adecuada;
  • No indican que nos hemos entrenado de forma inadecuada;
  • Las agujetas desaparecen con el RBA;
  • Algunas personas y músculos no sufren agujetas de la misma manera;

Mucho cuidado con quién os asegura que tenéis que morir de agujetas tras un entrenamiento, o que sin agujetas no os habéis entrenado bien.

Jordan Caporaletti

Entrenador personal tanto presencial como online, divulgador y formador.

Sus principales trabajos se centran en la Mecánica del Ejercicio aplicada a la hipertrofia.

Sus principales trabajos se centran en la Mecánica del Ejercicio aplicada a la hipertrofia.

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